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Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas.

 

Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos. Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Palabra de Dios en Colosenses 3 versículos 5 a 17.

Trabajo y vivo con jóvenes y aprendo mucho de ellos a la vez que trato de compartir con ellos mis experiencias con el fin principal de que tengan una vida plena en el camino y en la verdad de Cristo. Y, algunas veces, me doy cuenta de lo duro que es ser padre en un mundo en el que todo está diseñado para bombardear constantemente nuestra resistencia y, porque no decirlo, nuestra fe.

Los padres asisten impotentes ante la irrupción de los videojuegos y las redes sociales en la vida de sus hijos. Tenemos que añadir también las series de televisión, que prefiero no citar algunas conocidas para no darles publicidad, en las que les muestran a los jóvenes, una realidad irreal muchas veces bastante superficial y casi siempre irrelevante. El enganche de manera adictiva a las redes sociales y a las series de televisión está al orden del día, generando una dependencia patológica, por parte de muchos chavales, que pasan horas y horas del día ante las pantallas, pequeñas o grandes. El principal efecto de estas situaciones es la tensión familiar y la ruptura de la convivencia en los hogares, como consecuencia de las actitudes muchas veces represivas de los padres que se ven incapaces de hacer ver a sus hijos el peligro de su adicción tecnológica. Los gritos, los reproches y las mentiras abundan en las familias. Muchos padres no saben que hacer, se siente impotentes.

Para bien o para mal, las redes sociales y las series televisivas, no son nunca neutrales. Ambas traen valores positivos y valores negativos. En sí mismas, ni son buenas, ni malas. El uso que se hace de ellas es lo que, a nivel personal, las puede convertir en un infierno o una oportunidad. Las redes sociales nos abren de una manera efectiva a la formación, a la información y a la comunicación. Y, esto de manera demostrable, ya que aceptamos las propuestas formativas, informadas y comunicativas que nos interesan, y nos son cercanas. Uno puede crear o elegir su propia clientela sin ningún problema. La elección selectiva ante las avalanchas de ofertas genera madurez y sentido crítico. Por otro lado, las redes sociales y las series televisivas por principio buscan transmitir sus propios valores que muchas veces no coinciden con los nuestros. Por eso, tenemos que acercarnos a ellas, jóvenes y adultos, con temor y temblor, con serenidad y lucidez. Un serio discernimiento se impone para aproximarnos, sin prejuicios, a ese mundo peligroso y fascinante al mismo tiempo.

¿Qué hacer ante muchas situaciones? Sin duda, pedagogos y psicólogos maduros y serios, abogan por el diálogo y la negociación, entre padres e hijos, entre profesores y alumnos, pero nunca en plano de igualdad, sino desde la posición de cada uno. Un dialogo desde la horizontalidad sería perjudicial y falsearía la realidad. Nadie puede dejar de ser lo que es padre, hijo, profesor, alumno, ni ceder un ápice en sus posiciones en pro de una paz algunas veces más ficticia que lo que se trata de combatir o defender. Otra cosa es calzarse los zapatos del otro para intentar consensuar comportamientos sensatos en este campo tan delicado. No obstante los retos que nos plantean las redes sociales y las series televisivas es todavía muy reciente, y la sociedad necesita tiempo para asimilar estos procesos tan complejos. Pero las resoluciones de los conflictos actuales nos servirán posiblemente de guía para otear el horizonte. Los problemas futuros, probablemente serán de otra índole, pero los mecanismos de solución puede que sean los mismos.

Las redes sociales y la series de televisión son, por lo tanto una fatalidad o una oportunidad. Un careo sincero para analizar la situación en cada familia se impone con la ayuda de técnicos, cuando se sospecha que la situación desborda lo razonable. De ese modo se pueden encontrar las mejores soluciones a los problemas concretos de adicción patológica.

Por supuesto que en lo que respecta a la fe, las redes sociales, como dirían los clásicos, es uno de los púlpitos de nuestro tiempo. Seguramente la evangelización de hoy y la  de mañana pase también por estos medios. A pesar de todos los múltiples problemas que plantean, sin embargo la necesidad de estar presente en ellas es real, ya que por medio de ellas podemos penetrar en determinadas capas jóvenes de la sociedad. Las Iglesias necesitan buenos comunicadores de las redes sociales, particularmente que sean capaces de crear redes atractivas para los jóvenes.

Sin duda  este tema debe ser observado desde el liderazgo espiritual de forma inmediata porque el enemigo ya se ha ido adueñando sigilosamente de las ondas y la reacción debe ser inmediata. Inundar las redes sociales de mensajes “trending top”, con iniciativas, propuestas, oraciones, actividades solidarias, etcétera, sería estupendo. Los jóvenes de Iglesia deberían crear espacios de sano y sereno debate, para que lluevan “likes” auténticos, creadores de una Iglesia joven y con ganas de rejuvenecerse. Algunas iglesias trabajan desde hace tiempo en ello y desde Solidaria Media lo llevamos practicando desde hace años pero tenemos que tener conciencia clara de que la comunicación es la parte más importante de la evangelización y lo que no hagamos los hombres de fe se encargará de hacerlo el mundo arrastrándonos a todos a su terreno.

Todo lo podemos en Cristo Jesús que nos da la fuerza.