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Editorial del programa "La verdad de sol a sol" con Luis Ortiz.

Jesús nos avisa a menudo sobre el riesgo de quedar esclavizados por la atracción irresistible del dinero. Ese deseo insaciable de bienestar material que puede echar a perder la vida de una persona. Porque no hace falta ser muy rico. Quien vive esclavo del dinero termina encerrado en sí mismo para el los demás no cuentan. Y ya nos dicee el Maestro "donde esté vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

Pero es que esta visión del peligro deshumanizador del dinero no es una idea recurrente del Profeta indignado de Galilea. Hoy conocemos diferentes estudios que analizan el poder del dinero como una fuerza ligada a deseos profundos de autoprotección, búsqueda de seguridad y el miedo a la caducidad de nuestra existencia.

Pero, para Jesús, la atracción del dinero no es una especie de enfermedad incurable. Es posible liberarse de su esclavitud y empezar una vida más sana. El rico no es un caso perdido y en esto es muy esclarecedor el relato de Lucas sobre el encuentro de Jesús con un hombre rico de Jericó.

Cuando atraviesa la ciudad, Jesús se encuentra con una escena curiosa. Un hombre de pequeña estatura se ha subido a una higuera para poder verlo de cerca. No es un hombre anónimo del pueblo pues se trata de un rico, poderoso que se conoce como jefe de recaudadores. Para la gente de Jericó, no es más que un ser despreciable, un recaudador corrupto y sin escrúpulos como casi todos los de su casta. Para los sectores religiosos tampoco es de su agrado porque es un pecador sin conversión posible, apartado de toda salvación.

Y sin embargo, Jesús le hace una propuesta sorprendente: "Zaqueo, baja en seguida porque tengo que alojarme en tu casa". Jesús quiere ser acogido en su casa de pecador, en el mundo de dinero y de poder de este hombre despreciado por todos. Zaqueo bajó en seguida y lo recibió con alegría y resulta sorprendente que no tiene miedo de dejar entrar en su vida al Defensor de los pobres.

Lucas no detalla lo que sucedió en aquella casa. Sólo dice que el contacto con Jesús transforma radicalmente al rico Zaqueo y le lleva a un compromiso firme. Desde ese momento pensará en los pobres y compartirá con ellos sus bienes. Además recordará a las víctimas de las que ha abusado: les devolverá con creces lo robado. Jesús, al fin, ha introducido en su vida justicia y amor solidario.

El relato finaliza con unas palabras admirables de Jesús: "Hoy ha entrado la salvación en esta casa. También este es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido". También los ricos se pueden convertir. Con Jesús todo es posible. No lo hemos de olvidar nadie. El ha venido para buscar y salvar lo que nosotros podemos estar echando a perder. Para Jesús no hay casos perdidos ni difíciles.