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No, oler limón no cura el cáncer, el aceite de coco tampoco lo previene, la sabiduría ancestral no tiene nada que ver con los — inexistentes— superalimentos y, en definitiva, las dietas milagro no existen y quien quiera convencerle de lo contrario probablemente trate de engañarle o de hacer negocio, o, casi seguro, las dos cosas.

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Anthony Warner, bioquímico experto en nutrición y cocinero verdaderamente enfadado, se levanta contra tanta tontuna sobre alimentación y bienestar porque “a veces parece que quedan pocas voces moderadas en un mundo que ha enloquecido”.

Warner atiza sin piedad, pero con argumentos basados en la evidencia, a las dietas détox que “no sirven para nada. Ninguno de estos alimentos limpia el hígado o los riñones, digan lo que digan”. Igual critica sin piedad a las dietas sin gluten, las alcalinas, la dieta paleo y las sabidurías ancestrales que “no nos pueden enseñar nada de nutrición, aunque sí de relaciones públicas”. Por eso, enfadado, Warner ha escrito este libro, que no es “una lista de normas para una vida sana y feliz”. Lejos de esos libros de autoayuda disfrazados de nutrición, o viceversa, Warner propone sentido común, productos variados, cantidades moderadas, equilibrio y, desde luego, no sentirse culpable ni culpabilizar a nadie por lo que come. “Cuanto más leía, mayor era mi incredulidad ante la grosera malinterpretación de la ciencia y la estupidez absoluta de algunas tendencias”, porque la discusión sobre la alimentación y la salud se ha convertido en un “mundo de pseudociencias desconcertante, de rechazo arbitrario de la modernidad y de estupidez peligrosa. Un mundo donde cada día se miente más sobre la alimentación”. El término técnico que usa Anthony Warner, en la rigurosa traducción de Cristina Macía, es nutribobadas.

Tras el preciso repaso a todas las dietas caras pero inútiles, Warner, siempre con humor y sin pelos en la lengua, propone desconfiar de cualquier cosa que recomiende un famoso, más evidencia científica y menos mística de la col rizada para evitar que “las ratas de las pseudociencias campen por sus respetos y, en un mundo de información fragmentada, puedan causar daños graves”. Verdaderamente, es un chef muy muy enfadado..

 

ARCIPESTRE DE HITA

Juan Ruiz, mejor conocido por el Arcipreste de Hita, vivió a mediados del siglo XIV, de acuerdo a los datos cronológicos de las publicaciones de sus libros, nunca pudo concretarse el año de nacimiento ni el de su muerte, ni siquiera pudo ubicarse el lugar exacto de su nacimiento, aunque los historiadores han situado su nacimiento en Alcalá de Henares y otros en la ciudad de Guadalajara.

Fue clérigo y ejerció de arcipreste en Hita, provincia de Guadalajara. Se conocen muy pocos datos de su biografía, apenas su nombre y el de uno de los protagonistas de su libro, Ferrán García, en un documento de un cedulario que se conserva en la catedral de Toledo.

Escribió el Libro de buen amor. Este libro encierra una protesta de tipo goliardesco frente a la postura integrista de ese prelado, que pretendía extender a su diócesis la doctrina papal del celibato obligatorio, frente a la tradición hispánica de la barraganía o contrato de convivencia de un sacerdote con una mujer, más asentada en un territorio multicultural como era la diócesis de Toledo, antaño fuente de la herejía del adopcionismo de Elipando, engendrada por la convivencia entre judíos, moros y cristianos. Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, se considera como el primer poeta lírico español, con una manifiesta y vasta cultura, con un lenguaje rico, que gusta de acumular sinónimos parciales y repetir el mismo concepto de distintas maneras, recursos que se relacionan con la técnica del sermón. Su lenguaje es popular y coloquial, muy vivo y creador, e incluye frases hechas del árabe andalusí de su día. Su obra demuestra un profundo conocimiento de las pasiones humanas y se caracteriza por un portentoso balance entre la delicadeza y osadía.

Su obra refleja el multiculturalismo del Toledo de su época. Entre las múltiples influencias literarias que se encuentran en los versos del Arcipreste se nombra el género de narrativa en prosa rimada, la macama, cultivada por varios autores peninsulares en árabe y hebreo durante los siglos XII-XIV

“En medio del invierno aprendí por fin que hay en mí un verano invencible” Albert Camus

“La cita de Camus es muy significativa en mi vida en estos momentos. Cuando empecé a escribir la novela estaba sola, separada de mi marido y a una edad en que los afanes románticos resultan ridículos. Coincidió con la muerte de un par de amigos muy queridos y la de mi perra Olivia, un cambio de casa, la vejez de mis padres, la lejanía de mis nietos y el hecho de tener más de setenta años.