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“Dios al que ama disciplina”
Proverbios 12:1
El que ama la instrucción ama el conocimiento, pero el que odia la reprensión es torpe.


Proverbios 1:2
para aprender sabiduría e instrucción, para discernir dichos profundos,
Proverbios 23:12
Aplica tu corazón a la instrucción y tus oídos a las palabras del conocimiento.
Proverbios 13:24
El que escatima la vara odia a su hijo, mas el que lo ama lo disciplina con diligencia.
Artículos sobre Disciplina
Proverbios 10:13
En los labios del entendido se halla sabiduría, pero la vara es para las espaldas del falto de
entendimiento.
La auto disciplina
1 Timoteo 4:7
Pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo
para la piedad;
La disciplina de Dios
Job 5:17
He aquí, cuán bienaventurado es el hombre a quien Dios reprende; no desprecies, pues, la disciplina del
Todopoderoso.
La disciplina de la Iglesia
1 Timoteo 1:3
Como te rogué al partir para Macedonia que te quedaras en Efeso para que instruyeras a algunos que
no enseñaran doctrinas extrañas,
2 Corintios 2:6-8
Es suficiente para tal {persona} este castigo que {le fue impuesto} por la mayoría;
La disciplina en la familia
Hebreos 12:7
Es para {vuestra} corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien {su}
padre no discipline?
La disciplina, la divina
Hebreos 12:6
Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.
Proverbios 19:18
Corrige a tu hijo mientras hay esperanza, pero no desee tu alma causarle la muerte.
Proverbios 29:17
Corrige a tu hijo y te dará descanso, y dará alegría a tu alma.
Proverbios 22:15
La necedad está ligada al corazón del niño; la vara de la disciplina la alejará de él.
Proverbios 23:13
No escatimes la disciplina del niño; aunque lo castigues con vara, no morirá.
Proverbios 13:1
El hijo sabio {acepta} la disciplina de {su} padre, pero el escarnecedor no escucha la reprensión.
Jeremías 31:18
Ciertamente he oído a Efraín lamentarse: ``Me has castigado, y castigado fui como becerro indómito.
Hazme volver para que sea restaurado, pues tú, Señor, eres mi Dios.
Hebreos 12:7
Es para {vuestra} corrección que sufrís; Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo hay a quien {su}
padre no discipline?
Hebreos 12:9
Además, tuvimos padres terrenales para disciplinar{nos,} y {los} respetábamos, ¿con cuánta más razón
no estaremos sujetos al Padre de nuestros espíritus, y viviremos?
Hebreos 12:10
Porque ellos nos disciplinaban por pocos días como les parecía, pero El {nos disciplina} para {nuestro}
bien, para que participemos de su santidad.
Hebreos 12:11
Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido
ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.
La noción de que Dios no castiga está fundada en unos casos, o en una mala comprensión del significado
de la palabra castigo, o en una noción superficial y deficiente del amor de Dios. Dios es amor y quiere
que todos se salven, pero también es justo y como tal también desea castigar al que peca. Ambas cosas
no se excluyen y como decía un maestro de la Palabra: Dios quiere con voluntad antecedente salvar a
todo hombre; con voluntad consecuente, y por su justicia, quiere castigar a algunos. Dios puede castigar
para corregirnos, no por odio sino precisamente por amor, como lo hacemos con nuestros hijos, y como
ejemplifica otro: “Ni es otra la forma como castigamos a nuestros hijos, es decir, airados e indignados;
pero no los castigaríamos si no los amáramos.. Es Jesucristo quien nos advierte a cada uno de nosotros:
“aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a
su voluntad, recibirá muchos azotes” (Lucas 12,47). ¿No es esto castigo? dirán algunos “corrección”. Yo
digo, que en este caso, ambas son lo mismo.