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Tipos de influencia diabólica

También en este rubro, podríamos asegurar que hay muchas disparidades en cuanto a una clasificación ordenada.

De todos modos, daremos cuatro de ellas a las que creemos básicas para saber a qué cosa específica nos estamos enfrentando.

1 – Opresión: Esto es algo externo, permanente, que actúa con el fin de vencer nuestra resistencia. Actúa a través de la tentación y de la persecución. Se produce tanto sobre creyentes como sobre inconversos. Siempre quieren doblegar las fuerzas de la persona. El que peca da lugar para que el diablo comience una obra destructiva en su vida. Pero la tentación viene y se va. Hay escritura al respecto.

(1 Pedro 5: 8)Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; (9) al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

2 – Tormento : Aquí el demonio está adentro de la persona, en alguna área específica y concreta de su vida. La persona tiene dominio de su vida, pero hay un área tomada por un demonio. Algunos de los síntomas que esto produce, son:

Insomnio, no quieren salir, sentimientos de persecución, depresiones, no tienen paz, siempre están con problemas, a veces deseos de suicidio. A diferencia de la tentación, lo que atormenta actúa en forma continua y permanente.

Mateo 15: 22) Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. (Observe que no es Jesús quien detecta a ese demonio, es la propia mujer, madre de la atormentada, una mujer cananea aparentemente con poca información al respecto)

(Marcos 7: 29) Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.

3 – Posesión: Hay momentos en que la persona pierde el control de sí, de sus actos, de su cuerpo. Un claro ejemplo son los llamados “ataques epilépticos”. No estamos descartando que estos clínicamente sean factibles, estamos asegurando que no siempre lo son.

Otro ejemplo son los estados de “ausencia”. Tienen momentos de lucidez, pero también momentos en que carecen absolutamente de ella. Hay uno o más demonios que en un momento dado toman total control de esa vida, al punto que llega a hacer cosas que luego no recuerda.

No es tan común, entendamos. Puede incluso, haber cierto desdoblamiento parcial o general de su personalidad. Los casos más comunes en los centros donde se realizan liberaciones, aparecen matemáticamente en manifestación clara cuando se toma autoridad en el nombre de Jesucristo.

4 – Enajenación: Esto indica la posesión completa de la persona, es decir: espíritu, alma y cuerpo y en forma permanente. El gadareno de Marcos 5 es un claro ejemplo de ello. La persona no tiene dominio de sí, no sabe quién es, tiene la vista extraviada, no es fácil que pueda ser liberada. Carlos Anacondia siempre aseguró que muchas personas internadas en neuropsiquiátricos, son enajenados por demonios y no por enfermedades mentales clínicas.

Como salen los demonios

Algunas veces, los demonios salen de la persona que tenían cautiva sin grandes manifestaciones visibles. En estos casos, sólo se ve el cambio en la persona a partir de la sesión. En otras ocasiones, hay: vómitos, lágrimas, diarreas, sudor, temblor del cuerpo, eructos, soplidos, espuma por la boca o la nariz, gritos, carcajadas, orina, estornudos, tos, bostezos, babeos, dolor de pecho, flemas, etc.

Luego de ser liberada la persona se siente de buen ánimo, libre, pero también muy débil, cansada y hasta agotada en casos. Puede estar como agarrotada, confusa como si todo le diera vueltas, (Pero en paz). Es producto de lo duro de la pelea.

Otros elementos importantes

Salvo una situación totalmente inesperada, en donde todo hijo de Dios tiene la autoridad de la que ya hemos hablado, el trabajo de liberación debe ejercerse bajo estricta dirección de Dios. Sin esto, muchas veces los demonios se resisten a quien desea expulsarlos y no salen.

Es conveniente hacerlo en equipo, no menos de dos personas (en casos son necesarias muchas más), siendo muy importante que sean de ambos sexos.

No se le debe dar a beber absolutamente nada. En muchos lugares, por confusión o ignorancia, se les daba a beber aceite con la intención de producir vómitos, ya que se creía que eran la única manifestación de liberación. Error total. “Ellos” pueden argumentar para no salir que se les ha dado de beber algo “raro”, restándole el poder a Dios.

Salvo que el Espíritu lo indique, no tocar en ningún momento a la persona, y si se hace, generalmente que sea en la cabeza y no en ninguna otra parte del cuerpo, sobre todo si es del sexo opuesto. Hay experiencias que aconsejan no reprender demonios en lenguas.

Es conveniente que sea una sola persona la que reprende, el resto debe orar por él, cubriéndolo. Interceder, alabar, glorificar a Dios. Cuando aquel se cansa, otro siervo toma su lugar y así alternativa y sucesivamente hasta terminar el trabajo