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La debilidad le aparta del plan de Dios.. Poner a los pies del Señor nuestras debilidades y flaquezas para que él las sujete.. El tener un llamado – no nos exime de cuidarnos a nosotros mismos, especialmente nuestras debilidades pues estas se pueden convertir en el vehículo a través del cual el diablo – nuestro enemigo – nos robe y dañe el propósito de Dios. El proceso de caída no fue de un día para otro, pero la caída fue contundente y desastrosa para el siervo de Dios.