Lectura bíblica del Salmo 14 al Salmo 16. Salmos 14 Necedad y corrupción del hombre (Sal. 53.1-6) Al músico principal. Salmo de David. 1Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien. 2Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido, Que buscara a Dios. 3Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. 4¿No tienen discernimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Jehová no invocan? 5Ellos temblaron de espanto; Porque Dios está con la generación de los justos. 6Del consejo del pobre se han burlado, Pero Jehová es su esperanza. 7¡Oh, que de Sion saliera la salvación de Israel! Cuando Jehová hiciere volver a los cautivos de su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel. Salmos 15 Los que habitarán en el monte santo de Dios Salmo de David. 1Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? 2El que anda en integridad y hace justicia, Y habla verdad en su corazón. 3El que no calumnia con su lengua, Ni hace mal a su prójimo, Ni admite reproche alguno contra su vecino. 4Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; 5Quien su dinero no dio a usura, Ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás. Salmos 16 Una herencia escogida Mictam de David. 1Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado. 2Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor; No hay para mí bien fuera de ti. 3Para los santos que están en la tierra, Y para los íntegros, es toda mi complacencia. 4Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. No ofreceré yo sus libaciones de sangre, Ni en mis labios tomaré sus nombres. 5Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte. 6Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, Y es hermosa la heredad que me ha tocado. 7Bendeciré a Jehová que me aconseja; Aun en las noches me enseña mi conciencia. 8A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 9Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; 10Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción. 11Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.