Los hijos nos enseñan a amar incondicionalmente, a perdonar aún sin tener la razón, a comprender antes de juzgar, a servir sin interés, a dar lo mejor sin esperar nada a cambio y a entender un poco más el inmenso amor de Dios hacia nosotros como sus hijos.

También escuché una frase que impactó mi corazón "Dios tiene hijos, no nietos” y esto quiere decir que cada uno de nosotros ha venido a los pies de Jesús de forma individual, quizás nuestros padres han influido mucho en nosotros y nos han enseñado en la fe, pero ha sido decisión personal de cada uno el haber consagrado nuestra vida al Señor o apartarse de Su camino.

Por esa razón y hablando de la oración unas de las personas más importantes por las que debemos orar es por nuestros hijos, y hay un ejemplo en la palabra de Dios que nos muestra el amor de Jesús hacia sus discípulos, en el libro de Juan 17, la última noche que El Señor estuvo con ellos, oró por ellos porque en Su corazón de padre estaba la carga que él se iba pero sus discípulos se quedaban aquí y ese amor le llevó a orar por ellos cosas tan preciosas que nosotros hoy como padres podemos tomarlas de ejemplo para orar así por nuestros hijos.