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Marcos Díez nos comparte esta reflexión en este día. Para enfrentar las grandes y variadas clases de luchas que se nos presentan en la vida necesitamos las instrucciones de un gran maestro. Sé honesto(a) contigo mismo y reconoce tus debilidades. Clama por la ayuda de Dios, por medio de Jesucristo, para que te ayude a convertir tu debilidad más grande en tu mayor fortaleza.

2 Corintios 12: 9,10. "Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad." "Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte."