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José Jesús nos comparte esta reflexión en este día La dureza de corazón se puede observar también en las butacas vacías de las iglesias y en los oídos sordos de los que se les habla en la calle y no quieren escuchar porque no creen. Para tales comportamientos la palabra de Dios dice:

“Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y su dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” Marcos 16:14-16.