Mikel Díez nos comparte esta reflexión en este día “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”. Mat.3:8 Ciertamente la Salvación es una dádiva de Dios. Es un regalo inmerecido que Dios nos da. Con la muerte de nuestro Señor Jesucristo la obtenemos gratuitamente. Pero de ninguna forma es barata. Todo responde a un proceso que comienza con la seguridad de que somos salvos, pero a través de la persona de nuestro Señor Jesucristo. Esa es la única forma de ser salvos. Por fe en nuestro Señor Jesucristo. Nadie crea que será salvo porque es muy bueno y hace cosas muy buenas. O, porque nació en una iglesia cristiana y tiene cargos importantes. O, como creían los dirigentes judíos de los tiempos de Jesús. Que por ser descendientes de Abraham tenían derecho automático a Salvarse y tener vida eterna. ¡Error!.