José Jesús nos comparte esta reflexión en este día ¿Cómo le podré responder a mi Señor cuando me pregunte por mis hijos? ¿He tomado el tiempo necesario para enseñarles sus principios y su Palabra? ¿He dejado un buen ejemplo de lo que es ser mujer, hija, esposa y madre virtuosa? ¿Le he mostrado a mi hijo lo que es realmente ser un hombre y su responsabilidad ante Dios como tal? ¿A mi hija le he mostrado que ser mujer es algo dichoso y diseñado por Dios?

Pienso en el hijo pródigo y cómo desperdició toda la herencia que su padre le había entregado. Sé que en el tedio de la vida diaria es fácil perder de vista la importancia de nuestros hijos. Pero estoy segura que, a largo plazo, toda nuestra inversión valdrá la pena porque ningún trabajo, carrera, ni compromiso tiene más valor o importancia. Dios te puede ayudar a verlos como bienes valiosos con el potencial de enorme crecimiento y plusvalía.