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Cientos de protestas en Estados Unidos contra las leyes que limitan el aborto.

La batalla legislativa que se libra en Estados Unidos sobre el derecho al aborto se ha trasladado este martes a la calle. Más de 400 manifestaciones, según los organizadores, se llevaron a cabo a lo largo del país para protestar en contra de la ofensiva antiaborto que están liderando los Estados conservadores. Ocho de ellos han aprobado recientemente leyes que restringen la interrupción del embarazo, como el sonado caso de Alabama, donde los médicos no podrán practicar una intervención aunque la mujer haya sido violada o el bebé sea producto de incesto.

En el corazón de Washington, a las afueras del Tribunal Supremo, se reunieron centenares de manifestantes, acompañados de precandidatos presidenciales demócratas que han hecho de este reclamo, una bandera de campaña con la mirada puesta en las elecciones de 2020. El punto de encuentro en la capital estadounidense no fue al azar. Muchas de las leyes restrictivas ya aprobadas pueden sufrir vuelcos legislativos que las deriven al Supremo. Los conservadores saben esto y buscan desafiar la sentencia emitida por el máximo tribunal en 1973, conocida como Roe versus Wade, en la que estableció que el aborto es un derecho constitucional protegido por la enmienda 14 de la Carta Magna.

Con los dos jueces escogidos por el presidente Donald Trump, la balanza de los nueve magistrados se inclina hacia la derecha con 5 a 4. "Este es el comienzo de la guerra del presidente Trump contra las mujeres", dijo la precandidata demócrata Kirsten Gillibrand a la multitud, informa Reuters. "Si él quiere esta guerra, tendrá esta guerra y perderá".

A un año y medio de las presidenciales y con los derechos reproductivos bajo amenaza, lo que pasa en la calle ni tiene segundas lecturas: es político. En un claro mensaje del protagónico papel que tendrá el aborto durante la campaña presidencial, además de Gillibrand, otros cuatro aspirantes a la Casa Blanca del Partido Demócrata llegaron a Washington para alzar la voz en contra de la ofensiva republicana: el alcalde de South Bend, Indiana Pete Buttigieg, la senadora por Minnesota Amy Klobuchar, el senador de Vermont Bernie Sanders, el de Nueva Jersey Cory Booker y la congresista por Nueva York Kirsten Gillibrand. El mensaje de los precandidatos se centró en la libertad de la mujer y, en el caso de Booker, en un llamamiento a que los hombres se unieran al reclamo.

La senadora Kamala Harris, quien debutó este domingo como precandidata presidencial en California, centró su discurso en las leyes antiaborto recién aprobadas. “La salud reproductiva de las mujeres está siendo atacada y no vamos a permitirlo”, sostuvo en Los Ángeles. Harris, que forma parte de la veintena de aspirantes demócratas al Despacho Oval, afirmó: “Las elecciones importan localmente, estatal y federal. Importa quién es presidente porque es quien decide quién se sienta en el Tribunal Supremo, donde se va a tomar la decisión final sobre la constitucionalidad. No tengo absolutamente ninguna duda de que lo que han hecho en Alabama es inconstitucional”.

Aunque la tendencia a poner límites a las mujeres para que se practiquen un aborto se arrastra desde los comienzos de la actual Administración, la ley aprobada la semana pasada en Alabama encendió todas las alarmas progresistas, tanto políticas como civiles. El estado sureño le dio el visto bueno a una normativa que prohíbe la interrupción del embarazo en cualquier etapa de la gestación, salvo que la vida de la madre corra peligro. Dentro de seis meses, un médico que le practique un aborto a una mujer violada o cuyo bebé sea producto de un incesto, arriesga hasta 99 años de cárcel. Hasta el propio Trump salió a desmarcarse de la ley de Alabama, aclarando que es “fuertemente pro-vida”, pero que valida un aborto salvo en las tres excepciones comunes.

Por el espejo retrovisor de esta ola antiabortista aparece la aprobación en Missouri de un proyecto de ley que prohíbe las intervenciones a partir de la octava semana, el que aún está pendiente de la firma del gobernador. También figura Georgia, Mississippi, Kentucky y Ohio, que dieron el visto nuevo a una normativa que prohíben la interrupción del embarazo si puede detectarse el latido del corazón del feto, un periodo tan temprano de gestación que muchas mujeres ni siquiera se han enterado de que están embarazadas. Y suma y sigue. Por eso miles de personas salieron a la calle este jueves bajo un lema: “Basta de prohibiciones”.



Operan por primera vez de espina bífida a un feto sin sacarlo del útero de la madre.

Un grupo de cirujados del King's College Hospital, en Londres, ha operado a un feto con espina bífida con una cirugía llamada 'ojo de cerradura' mientras aún estaba dentro del útero de su madre. Jaxson, el nombre del pequeño, se ha convertido de este modo en el protagonista de la primera operación de esta enfermedad a un nonato.

Los médicos detectaron la malformación durante la semana 20 de embarazo y siete semanas después decidieron llevar a cabo la operación. Jaxson tenía una bolsa de piel en el exterior de su espalda que contenía parte de su sistema nervioso, algo que le podría haber provocado muchas infecciones. Además, parte de sus vertebras estaban completamente descolocadas.

La operación se ha hecho con una cirugía llamada 'ojo de cerradura'. Tres cortes en el vientre de la madre hicieron falta para introducir el instrumental médico y una cámara. Seis semanas después, Jaxson ha nacido sano aunque se encuentra en observación.