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Diego Acosta nos comparte este devocional para meditar en este día. En más de una congregación he podido comprobar como todo se hace esquemáticamente, rutinariamente. ¿Estoy hablando en contra de un mínimo de orden?

De ninguna manera, estoy hablando de lo que se hace en las Iglesias cada día. Hoy hacemos esto porque está en el calendario y mañana, esto otro porque también figura entre lo que lo debemos hacer.

Lo triste de esto, es que con toda lógica nos aburrimos y aburrimos al prójimo, al hermano y sobre todo al que recién está comenzando a caminar con Jesús. ¿Esta es la vida cristiana?

De lunes a domingo, una actividad, que debe ser igual a la de la semana pasada y que será igual a la próxima. ¡Jesús no vino al mundo para esto! Cada cosa que hago, me la propongo como si fuera la última vez que fuera a servir al Señor, sirviendo al prójimo, al que necesita de mi ayuda.

Haciendo esto, verdaderamente honro a quién me dio la Salvación y también soy fiel en el servicio a quién el Eterno colocó a mi lado. Romper con la rutina, exige cambiar de vida, de mente, de actitud, como nos mandó Jesús.

Proverbios 10:17: "Camino a la vida es guardar la instrucción; Pero quien desecha la reprensión, yerra".