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Diego Acosta nos comparte este devocional para meditar en este día. He invertido muchas horas de mi vida reciente, elaborando una cuidadosa planificación sobre mis actividades y compromisos futuros.

Lo cierto es que estaba bastante satisfecho con los resultados, porque creía que se ajustaban a algunos tiempos que consideraba ideales. Y como siempre, yo propuse y Dios dispuso.

Así decía mi abuela: ¡El hombre propone y el Eterno dispone!

A pesar de los años de haberlo escuchado, persevero en el afán de tratar de dominar los hechos y los tiempos, olvidando que el Altísimo es quién tiene la definitiva Autoridad.

También, como siempre ocurre, mis planes eran simples pensamientos de hombre, mientras que los planes de Dios eran perfectos. Lo mejor que se podía hacer

Queda este pequeño testimonio para recordarme y para recordar a quién quiera tomarlo como propio, que por mucho que planifiquemos, inevitablemente la Palabra final es del Supremo. Debiéndose recordar que también es posible no tomar en cuenta sus decisiones, pero es absolutamente necesario hacerse cargo de las consecuencias.

Mi abuela materna, queda honrada con la veracidad de sus dichos.