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El Espíritu nos recuerda acerca de lo que Pedro dice, “echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” 1 Pedro 5:7. Cuando andas en el Espíritu, entonces estas palabras van directo a tu corazón y mente convirtiéndose en un pilar de fuerza, para decir “no” a todos los pensamientos que surgen y que quieren causar ansiedad.

El Espíritu nos da fuerza del mismo modo que la grúa que levanta varias toneladas de peso desde el barco al muelle.

Andar en el Espíritu requiere de práctica. En ocasiones las cosas pueden que no vayan bien, sobre todo al comienzo de una vida cristiana, sin embargo no hay que perder el valor o pensar que es inútil. En otra traducción llaman al Espíritu “El Consolador.” Nos consuela y nos da más audacia y valor cuando lo necesitamos. El Espíritu nos acompaña en nuestro caminar y nos da vitaminas justo cuando las necesitamos, si sólo amamos la verdad.