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Diego Acosta nos comparte este devocional para meditar en este día. El futuro ha sido y seguirá siendo, uno de los grandes interrogantes de la especie humana.

Adivinadores, hechiceros y otros tantos aventureros más o menos parecidos, fueron quienes se ocuparon y se ocupan de anunciar casi siempre, el futuro más placentero.

En ellos se depositaba y tristemente se deposita, la creencia de que verdaderamente están en condiciones de anunciar lo que vendrá. ¡Ni antes ni ahora eso fue cierto!

En realidad se trata de asumir cada uno, su propia convicción con relación al futuro. Es decir, si vivo en el mundo, esta será una de las consecuencias: Tener miedo a mis años venideros.

Si creo en el Dios Todopoderoso, será lo contrario, porque tengo la certeza de que ÉL está en el control de todas las situaciones y lo que resuelva será siempre lo mejor para mí.

Por tanto no tengo miedo por el futuro y sí, temor y temblor ante la Majestad del Eterno.