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La visión mundana de las cosas nos puede exonerar de estos pensamientos, porque la frivolidad es uno de los mejores antídotos contra el dolor de los miembros débiles de la sociedad. La imagen de un niña llorado en la frontera de Estados Unidos, ha sido galardonada con un premio especial. La escena nos recuerda un drama de nuestro tiempo: El de los inmigrantes desesperados buscando una vida mejor en otros país o aún en otros continentes.

Se puede pensar que los dramas de estos hombres y mujeres están demasiados lejanos de nuestra vida de comodidad y bienestar, según las normas del mundo. Pero podemos ser indiferentes? Podríamos decir: podemos ser tan indiferentes?

La visión mundana de las cosas nos puede exonerar de estos pensamientos, porque la frivolidad es uno de los mejores antídotos contra el dolor de los miembros débiles de la sociedad.

Pero desde la perspectiva de ser hijos de Dios como nos llamamos alegremente, no podemos acogernos a esta perversa actitud frente al prójimo.

Mucho más cuando entre los que sufren este drama hay miles de niños, que están más cerca de morir en el intento de sus mayores, que en el de encontrar un nuevo horizonte.

No miremos la foto con indiferencia o con el tecnicismo frío y calculador de los expertos. Pensemos como la miraría Jesús...y obremos! .