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En el sexto Capítulo del LIbro de Josué se narra el impresionante episodio de la conquista de Jericó por las huestes de Israel, al mando del hijo de Nun, dando cumplimiento al Mandato de Jehová. En el sexto Capítulo del LIbro de Josué se narra el impresionante episodio de la conquista de Jericó por las huestes de Israel, al mando del hijo de Nun, dando cumplimiento al Mandato de Jehová.

Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.

16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad. 17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.

19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

Un grupo de estudiosos desafían a lo revelado por la Palabra de Dios y argumentan que en realidad, la conquista de Jericó fue un fenómeno que tuvo por protagonistas a las armas dadas a los hombres por los alienígenas que visitaron la tierra en épocas anteriores.

Cuánta imaginación y cuánto talento hacen falta, para negar la evidencia y sobre todo para crear teorías que son tan increíbles como fantásticas. Negar el Poder del Eterno, también puede convertirse en una forma de satisfacer la vana-gloria y vivir de ella.