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Vivimos en una época, en la que hay que evangelizar a los evangélicos! Esta frase habrá molestado a muchos hombres y mujeres que se llaman hijos de Dios. Vivimos en una época, en la que hay que evangelizar a los evangélicos! Esta frase habrá molestado a muchos hombres y mujeres que se llaman hijos de Dios. Fue una de las tantas que pronunció el maestro David Wilkerson, que a lo largo de su vida aportó más definiciones severas que otros muchos hombres de la fe.
Esto de sentirse incómodo con algunas palabras fuertes, duras, nos debe llevar a un razonamiento personal, acerca de cómo está nuestra relación con el Eterno.
Generalmente en estas circunstancias se apela al enfriamiento del primer amor, pero es necesario ser más que sinceros, que en algunos casos no hubo ni siquiera ese amor.
Seguramente porque nos movemos por emociones, sentimientos y como se utiliza muy frecuentemente...por sensaciones, como si todo eso tuviera algo que ver con Jesús.
Abandonemos las sensaciones y busquemos la realidad, primero en nuestras vidas y luego como creyentes, como miembros de congregaciones que languidecen espiritualmente, aunque se diviertan y tengan cultos espectaculares.
Tenía mucha razón el maestro Wilkerson!