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Alguien sabe hacia dónde vamos...? Tratando de ser coherente, intentaba valorar todo lo que ocurre y como nos afecta. Y la primera conclusión es que efectivamente no sabemos hacia donde nos dirigimos...pero lo hacemos marchando con gran rapidez. Alguien sabe hacia dónde vamos...?

Tratando de ser coherente, intentaba valorar todo lo que ocurre y como nos afecta. Y la primera conclusión es que efectivamente no sabemos hacia donde nos dirigimos...pero lo hacemos marchando con gran rapidez.

Es contradictorio porque obramos a una velocidad de vértigo, pero sin saber hacia dónde...!

Este movimiento nos impide razonar, pensar, acerca de lo que estamos haciendo y si no sabemos en qué dirección debemos ir, menos sabremos discernir entre lo que es importante y lo que es urgente.

Así es como vivimos en estos tiempos, que tienen mucho en común con lo que enseñó Jesús, a propósito de los tiempos del fin, cuando dejó claro que estaríamos desorientados y que la maldad prevalecería y el amor se enfriaría.

El vértigo es como la molicie, peligroso porque hacemos mucho y peligrosa porque hacemos poco. Lo importante es encontrar el equilibrio y eso solo se logra, despojándonos de la ansiedad del mundo y dirigiendo nuestra mirada hacia el Hijo del Hombre.