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Carlos Reich nos comparte esta reflexión en este día. Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas le llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara. 23 Él tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Después de escupirle en los ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó: ¿Puedes ver ahora? 24 El hombre alzó los ojos y dijo: ?Veo gente; parecen árboles que caminan. 25 Entonces le puso de nuevo las manos sobre los ojos, y el ciego fue curado: recobró la vista y comenzó a ver todo con claridad. 26 Jesús lo mandó a su casa con esta advertencia: No vayas a entrar en el pueblo.