Hazte socio de radio solidaria

Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

Fue en el final del invierno del año 2010. Se reunía en Hilversum, la capital holandesa de los medios de comunicación, el denominado Multimedia Meet Radio de la Unión Europea de Radiodifusión, en el que tuve la suerte de participar como en otras muchas ocasiones. Allí, en aquella población que tanto conoce de buena televisión y buena radio, presenté y defendí ante los socios de la UER la nueva visión de la radio. Aunque de esto ya hace ocho largos años, la situación no era muy distinta a la actual.

Las frecuencias moduladas, incluso los formatos de difusión digital, iban dejando paso al hábito de los ciudadanos que -lejos de regulaciones y decisiones políticas- decidían consumir radio en sus móviles. Por eso, propuse que la radio de siempre debería conocerse como «un producto multimedia basado en audio, con un empaquetado lógico, que se distribuye por cualquier canal y se consume en cualquier dispositivo».

Tratábamos con ello de frenar la sangría que se abría para los operadores de radio que algunos querían dejar en los tradicionales canales de difusión frente a otros productos y otras marcas que aparecían en los formatos digitales. Y no. Radio era y es una y otra cosa.

Afortunadamente algunos lo entendieron y hoy, ocho años más tarde, esa visión digital de la radio ha traído este bum del podcast. Es decir, el auge y alza de la radio a la carta, bajo demanda. Para ser consumida cómo y cuándo quiera ese oyente tan exigente que accede a una competencia universal. Lo mismo que ocurre con la televisión.

Por eso no entiendo cuando oigo todavía hoy que el podcast compite con la radio. O incluso que es una amenaza. El podcast es radio. Las grandes empresas de la radio deberían ser las primeras en asumir esta verdad.

Ellos tienen el conocimiento de ese mundo en crecimiento que es el audio.Durante años oía hablar a viejos radiofonistas sobre aquellos radioteatros de antaño de tanta calidad. Se echaba de menos una forma artesana y cuidada de tratar el audio, de relatar para los oyentes aquellos episodios salidos del cuadro de actores de Radio Madrid. Y es que la radio avanzó hacia unos tiempos influidos por la exigencia máxima de información.

El periodismo tomó las ondas y arrinconó hasta sacarlos de la programación aquellos contenidos de los Sautier Casaseca y compañía. Hoy la radio se ha vuelto infinita. No tiene horarios y, por tanto, hay espacio para todos. Muchos lo han entendido así y han comenzado a producir radio bajo demanda, estos famosos podcast.

Hasta que las grandes marcas de la radio se han dado cuenta que no podían quedarse atrás. Recordando que el primer Premio Ondas se lo llevó una serie radiofónica, hoy es una realidad que la ficción sonora está de vuelta para el bien de todos, enganchándose además de alguna forma a la corriente imparable de las series de televisión y de la influencia de los Netflix, HBO y otros muchos.

Los podcast son radio y la radio hoy se consume así. No frenemos la evolución lógica de los medios porque quienes deciden hoy son los individuos. Y ellos han decidido que hoy la radio -como la televisión o la prensa escrita- se consume cuando quieran y donde quieran.

Fuente: La voz de Galicia