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Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

La mayoría de los automovilistas están familiarizados con el funcionamiento de los radares de velocidad convencionales, tanto fijos como móviles. Menos conocidos son, por su más reciente implantación, los denominados de tramo, aunque poco a poco aumentan los que la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene operativos en el territorio nacional (exceptuando Cataluña y País Vasco, con las competencias transferidas).

En concreto, según los últimos datos facilitados por Automovilistas Europeos Asociados (AEA), son ya medio centenar los que están en funcionamiento en todo el país. Se comenzaron a instalar en 2011 y desde entonces se han convertido en uno de los sistemas más efectivos para el control de velocidad en las carreteras españolas.

Hay que tener en cuenta que estos dispositivos no miden la velocidad en un punto concreto de la vía sino que calculan la media en el tramo que se encuentra afectado. Es decir, no sirve de nada ajustar la velocidad en el momento justo de pasar por el radar, es necesario mantener el promedio legal durante un recorrido definido por una cámara de infrarrojos a la entrada y otra a la salida.

Las cámaras se encargan de grabar las matrículas de los vehículos que pasan por el punto de inicio del tramo y realizan la misma operación al finaliza. Un sistema informático es capaz de calcular inmediatamente el tiempo empleado en recorrer esa distancia y obtener así la velocidad media del vehículo.

Si se comprueba que ha sido superior a la permitida, el sistema remite ambas imágenes (entrada y salida) al Centro de Tratamiento de Denuncias Automatizadas de la DGT, para que tramite la multa y se envíe por correo postal al titular del automóvil, que tiene la oportunidad de identificar al conductor que ha cometido la infracción en el caso de no ser él mismo.

Los radares de tramo abarcan todos los carriles de la calzada en caso de haber más de uno, puesto que también están ubicados en autovías o autopistas. Es así como pueden captar a los vehículos aunque cambien de carril desde la entrada hasta la salida del sector vigilado. Las cámaras utilizadas para la lectura de matrícula, mediante sistema de reconocimiento de caracteres, integran tecnología infrarroja, con lo que no se ven afectadas por condiciones de baja visibilidad o luminosidad, funcionando así igualmente de noche.