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Cada día, Yang Weng sale de su casa en Chengdu, al suroeste de Chia, con su bolso, abrigo, pero sin dinero en efectivo. Antes de llegar al trabajo, siempre compra el desayuno en un bar, y lo hace con su teléfono móvil.

“Lo uso continuamente en supermercados, en puestos de verdura, para tomarme un bocadillo o un café; aunque lo que compre cueste un yuan (0,13 euros)”. Según el Informe sobre el Uso de Pago Móvil en China 2017 de Tencent e Ipsos, el 14% de los chinos vive sin cash. Y esta cifra irá a más.

En todo el planeta, cada vez son más las personas que dejan el monedero en casa y sale con los denominados tarjeteros. El 86% de los europeos de entre 18 y 34 años prefieren el pago digital y 9 de cada 10 se pasará a este modelo dentro de 3 años, como confirma el último Estudio Anual de Pagos Digitales de VISA.

Los que prefieren utilizar sus móviles para controlar sus finanzas, comprar online y pagar a diario son los millennials. Suecia, Dinamarca y Noruega lideran la clasificación de los países en los que menos se utiliza el efectivo: solo el 1% de los pagos se hace con cash. En esto tienen mucho que ver sus respectivos gobiernos, que han apostado por este método para evitar el blanqueo de capitales y la evasión de impuestos.

Bancos, multinacionales y startups se han adaptado a estos nuevos sistemas de pago para que sus clientes ganen en rapidez, sencillez, seguridad y comodidad.