El papiro de Ani es un libro de los muertos con instrucciones para la vida eterna. En España se ha hecho su primer facsímil.

Tras la muerte, los egipcios debían superar una serie de pruebas hasta que Osiris, dios de la resurrección, les permitiera ingresar en la vida eterna. Para superar esas pruebas, había una serie de sortilegios, conjuros, oraciones y letanías que recitar. Convenía tenerlas a mano en el otro mundo.

Al principio, estas recitaciones se inscribían en las pirámides: solo se lo podían permitir los faraones. Más adelante pasaron a grabarse en la parte interior de los sarcófagos, así pudieron disfrutar de estas ‘guías de instrucciones’ para el más allá los nobles y altos funcionarios.

Luego, los textos se democratizaron y empezaron a copiarse en papiros que se colocaban en las tumbas junto a los cadáveres. Así, el acceso a los libros de los muertos -que es como se llaman estos textos- se fue haciendo más sencillo. No había un único libro de los muertos: cambiaban los textos y las viñetas, los había más lujosos y más sencillos, pero en ellos se solía mostrar el peregrinaje del fallecido por la Duat, el inframundo.

Antes de conseguir la aprobación de Osiris y lograr la ansiada inmortalidad, el difunto debía enfrentarse a graves peligros y seres malignos. También debía superar algunos exámenes, como las 42 recitaciones negativas donde el muerto debía negar haber cometido durante su vida terrenal 42 pecados que le iban nombrando, una fórmula que se considera un antecedente de los diez mandamientos. De hecho, el libro de los muertos se ha visto durante siglos como un texto sagrado equiparable a la Biblia o el Corán.

El papiro de Ani, uno de los más lujosos, completos e impresionantes que se conservan y que ahora acaba de ser replicado en forma de facsímil por la empresa española CM Editores, incluye «la oración del ciego, muy similar en estructura al padrenuestro, escrito posteriormente», cuenta Daniel Díez, de dicha editorial.