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Un dron capaz de soportar altas temperaturas ha captado unas impresionantes imágenes de un cráter ubicado en el desierto de Karakum.

Un dron capaz de soportar altas temperaturas ha captado unas impresionantes imágenes de un cráter ubicado en el desierto de Karakum, en Turkmenistán, y que es conocido como 'La puerta del Infierno', alcanzando los 1.000 grados centígrados. Los más sorprendente es que lleva más de 40 años en llamas.

El cráter de 69 metros de ancho y 30 de profundidad se formó con la explosión de una plataforma soviética en la que se investigaba el gas natural, dejando a su paso esta "boca del infierno". Por miedo a que se liberaran gases nocivos a la atmósfera, incendiaron los restos con la esperanza de que se apagase en una pocas semanas, pero no fue así. No ha dejado de arder desde 1971 y se ha terminado convirtiendo en la atracción turística de la región.

"La historia del cráter es fascinante. Cuenta que los rusos perforaron el desierto buscando gas natural en el cuarto país más rico del mundo. Sin embargo, unos fallos en los cálculos llevaron a la maquinaria hasta una explosión", relata Alessandro Belgiojoso, operador y fotógrafo de drones al Daily Mail.



Belgiojoso explica que la mejor opción fue encender el gas y esperar a que se secara, pero no sucedió así. "Esta historia no es algo de lo que estar orgulloso", añade.

El cráter, a 150 millas de la capital de Turkmenistán (Ashgabat), se ha convertido en una atracción para cientos de curiosos que se aproximan a observar el fascinante pozo de fuego.