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“Cuando teología y psicología van en la misma dirección, pueden ser de gran ayuda".

¿Son compatibles la Biblia y la psicología? ¿Hay conflicto entre ambas? Estás dos preguntas motivan el XVI Seminario de Teología y Psicología pastoral organizado por la Alianza Evangélica Española y que se celebrará entre los próximos 6 y 9 de mayo en Coma-ruga, Tarragona. En el programa de esta edición las exposiciones bíblicas irán a cargo de José de Segovia y se basarán en los capítulos 7 y 8 de Romanos.

El resto de las sesiones se estructuran en ponencias que abordarán temáticas concretas relacionadas con el binomio Biblia y psicología, como la derivación pastoral a la psiquiatría o un análisis del carácter emocional de Dios y el nuestro. Para ello el cartel cuenta con nombres destacados del ámbito evangélico en esta materia, como Pablo Martínez, Ester Martínez, Marcos Zapata, Julio Díaz y Javier Martín. Durante el evento también habrá un espacio dedicado a una mesa redonda sobre la compatibilidad entre teología y psicología y cómo establecer un marco de cooperación, moderada por Jaume Llenas. “El objetivo es hacernos aprender, reflexionar y pensar.

Para esto tenemos unos ponentes de primera categoría, conocidos y reconocidos en el mundo evangélico. Habrá espacios para el debate, para la conversación y para encuentros personales”, explica el responsable de la comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española, José Hutter.

UN SEMINARIO QUE SE HA CONVERTIDO EN HISTÓRICO

Aunque la de este años es la decimosexta edición, el Seminario de Teología y Psicología pastoral lleva realizándose cada dos años, intercalándose con el Fórum de Apologética, durante los últimos treinta y dos, convirtiéndose así en una de las citas señaladas en el calendario evangélico español. En palabras del hasta ahora secretario general de la Alianza y presidente del comité del Movimiento Lausana en España, Jaume Llenas, el encuentro “trata de proveer un espacio de formación específico para aquellos que hacen la pastoral de la Iglesia, para darles herramientas para esta tarea tan importante”. “El riesgo es doble”, alerta Llenas.

“Por una parte la renuncia a la tarea pastoral pensando que todos los problemas son problemas psicológicos; por la otra parte está el pensar que detrás de todo problema emocional hay una manifestación del pecado. Entre ambas posturas hay mucho territorio para la cooperación, para distinguir el tipo de problema al que nos enfrentamos, para la colaboración entre el pastor y el profesional”, señala. Para Hutter, “cuando teología y psicología van en la misma dirección, pueden ser de gran ayuda”. “Pero es la teología que marca la dirección en la cual hay que andar. La psicología ayuda que el camino hacia la meta sea más agradable. Nos sirve mientras que respeta y se adapta a la antropología bíblica”, añade.

¿SE PUEDE SUPERAR EL DILEMA DE LA COMPATIBILIDAD?

El planteamiento de cooperación entre teología y psicología en el ámbito de la consejería pastoral es algo que ya se ha presentado en ediciones anteriores del encuentro, como en el año 2013, bajo el lema de “Pastoral frente a la crisis”, o en 2015, bajo el título de “Pastoral y abuso espiritual”. “Cualquier fenómeno lamentable que hoy existe en el mundo también existe en la iglesia. Y estoy hablando de la iglesia evangélica. De nuestras iglesia. Tenemos problemas con depresiones, divorcios, familias rotas, violencia doméstica y abusos de todo tipo. Para nombrar solamente algunos problemas. Y me he quedado corto. Esos problemas los tenemos dentro de nuestras propias iglesias. No podemos permitirnos el lujo de dejar ningún aspecto fuera. Ni de los problemas, ni tampoco de las soluciones.

Este encuentro no resolverá nuestros problemas. Pero puede ser un inicio para empezar a resolver problemas en nuestras propias vidas. Y para hacer esto, es necesario primero ser consciente de los problemas y de sus soluciones”, apunta Hutter. Enfatizando la línea de “ayudar a los pastores a desarrollar su tarea con mayor efectividad”, Llenas asegura que desde la Alianza “quisiéramos ayudarles dando algunos criterios prácticos, explicando experiencias de cómo pastores lo han estado haciendo por años, viendo como los psicólogos pueden ayudar en la tarea”. “Los pastores en España acostumbran a estar bien preparados, pero esto no obsta para que sea necesaria una formación continuada. Los desafíos a los que nos enfrentamos cambian con una rapidez acelerada y no podremos responder adecuadamente si no interiorizamos que la formación debe ser constante.

A veces son las presiones del día a día las que nos impiden tomar un tiempo cada año para formarnos y la falta de actualización acaba agravando el ejercicio de la tarea pastoral, produciendo cansancio y pérdida de frescura”, defiende. Esa rutina y esa “pérdida de frescura” es lo que precisamente señala Hutter que la consejería bíblica no puede perder. “Una de las cosas que me molesta personalmente, y estoy hablando por mí mismo, es la facilidad con la cual se ha abandonado la consejería bíblica.

Parece que hoy un pastor que da consejos con la Biblia en la mano es como un fósil pre-diluviano y le tacha en seguida de ‘poco profesional’. Personalmente, creo que una de las cosas que hay que hacer es recuperar una consejería bíblica que merezca ese nombre. Y esto es más que simplemente citar versículos bíblicos y hacer a nuestros interlocutores sentirse culpables.

No solamente se trata de denunciar y acusar. También es importante ofrecer vías que dan soluciones”, manifiesta el teólogo, que recuerda que la consejería bíblica va más allá de la psicología secular. “Sin base teológica sólida es simplemente aire caliente. Buenos consejos por si solos no nos sirven y la solución no siempre la llevamos dentro”, reitera.