Hazte socio de radio solidaria

El Reloj del Apocalipsis ya marca las 11:58.

El Reloj de Apocalipsis está cada día más cerca de su hora final y de no retorno, y no parece que los seres humanos estemos tan preocupados como deberíamos. De hecho, ha llegado a su punto más cercano a la madrugada en 60 años, lo que quiere decir que nuestra especie podría estar cercana a la extinción.

Recordemos que, de llegar algún día a las 12:00 horas, estaría marcando el momento en que los seres humanos desapareceríamos de este planeta y, probablemente, muchas otras especies también perecerían, aunque no se saber si todas, una porción, etc.

El Boletín de Científicos Atómicos que actualiza este reloj año a año anuncia que nunca habíamos estado tan cerca del final como ahora mismo. El Reloj del Fin del Mundo, si llega a medianoche, ya no se actualizará más, pues no habrá seres humanos sobre la Tierra para hacerlo.

Pero, ¿por qué el Reloj del Apocalipsis da estas noticias tan malas? El encargado de hacerlo público ha sido Jerry Brown, que preside el Boletín de Científicos Atómicos. Según sus palabras, ha colapsado el tratado de control armamentístico entre Rusia y Estados Unidos, que enfatizan en modernizar sus arsenales nucleares.

En lugar de desmantelar definitivamente los arsenales nucleares de los países, la falta de voluntad política está llevando a realizar justo lo contrario, reforzarlos, modernizarlos y ampliarlos. Y a ello se une la falta de interés en revertir el cambio climático.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo comenzó una nueva era intentando que no volviesen a suceder acontecimientos tan dramáticos. Entre las muchas políticas instauradas, el Reloj del Fin del Mundo fue una de ellas, naciendo en 1947 de la mano de los investigadores de energía atómica de la Universidad de Chicago.

Este reloj es ficticio, pero se usa para demostrar cómo de lejos o cerca estamos del final de la humanidad, sea por hechos artificiales o naturales.

Pero si antaño el problema era la posibilidad de una guerra atómica, ahora se han sumado amenazas como el calentamiento global y el cambio climático.

En esta situación y con este reloj simbólico, ahora mismo estaríamos en las 11:58, hora a la que nunca se había acercado desde 1953, cuando más próxima se veía una catástrofe nuclear entre la URSS y Estados Unidos durante la Guerra Fría.

Así que, si en 1991 fue el instante en que más se alejó la hora de la medianoche, ahora estamos tan cerca que no terminamos de ser conscientes del peligro real que sufre el planeta.