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Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

En 2016 más de 40 millones de personas eran víctimas de la denominada «esclavitud moderna», según estimó la Organización Mundial de Trabajo. Esto significa que, de cada mil personas que habitan en la Tierra, 5,4 forman parte de esta categoría.

Recientemente, el diario británico «The Guardian» advertía de que en la actualidad, en Reino Unido hay 17 sectores profesionales en grave riesgo de dejar atrás su categoría de «empleo» para pasar a considerarse, directamente, «esclavitud». Los trabajos domésticos, las labores en el sector agrícola, taxistas, trabajadores de grandes comercios y de la construcción son algunos de los sectores englobados en ese estado de opresión.

El panorama en España es, por sectores, no menos desolador. El yugo cotemporáneo de la precarización afecta a estratos bajos y medios de la sociedad. Jornadas de trabajo maratonianas, sueldos pírricos, por un lado; o la obligación de estar disponibles (o conectados a través de las tecnologías) 24 horas al día y «a tiempo completo», por otro, son denuncias que vociferan quienes padecen en carne propia estas situaciones.

Así, según los datos reflejados en un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 25% de las personas que se encuentran en paro han recibido una oferta salarial de una media de 650 euros y, en una de cada cinco entrevistas de trabajo, no se les ofreció un contrato laboral. El estudio afirma que «la precariedad se ha instalado con fuerza entre quienes han perdido su empleo o nunca lo han tenido». La temporalidad es otro drama.

La inestabilidad no solo afecta a los desempleados. El informe facilitado a ABC por la OCU señala que el 27% de los trabajadores españoles han visto, en los últimos cinco años, cómo decrecía su salario, al tiempo que sí subían los precios. Más de la mitad de los empleados trabaja más horas de las estipuladas en sus contratos y, de ellos, dos de cada tres no llegan a recibir una compensación por las horas extra.

Según «The Guardian», el sector que se encuentra en un mayor peligro de caer en uno de estos empleos son las mujeres y las jóvenes y los grupos excluidos de la sociedad, sin visos de salir de su situación. En paralelo afloran cada vez más empleos que acaparan todas las horas del día. Por obligación, tienen que estar disponibles. Abogados, empresarios o médicos trabajan largas jornadas y siempre están disponibles en sus móviles sea la hora y el día que sea. Esclavitud en el siglo XXI.

Fuente: ABC