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Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

En un país con una tasa de fecundidad de 1,34 niños por mujer y con tres ejercicios consecutivos registrando más muertes que nacimientos, Raquel Suárez rompe todas las estadísticas. Esta madrileña de 50 años tiene doce hijos. Tras más de dos décadas dedicada a ellos y a las tareas del hogar, un duro revés económico la obligó a reinventarse y en 2014 se embarcó, junto a su marido, Jesús Bueno, en la constitución de Doce Peces, una micropyme dedicada a la entrega de alimentos a domicilio.

De esta forma han podido salir adelante. "Ni de pequeña tenía obsesión por tener tantos hijos ni me casé pensando en doce. Fue ocurriendo con el paso del tiempo y lo fuimos aceptando. Ha sido una decisión adoptada libremente y estoy muy contenta", relata esta madre, que recibe a 20minutos en su casa con motivo este martes del Día Internacional de las Familias, instaurado por la ONU hace veinticinco años. Desde entonces, el concepto ha evolucionado tanto que actualmente hay casi tantos tipos como núcleos familiares. "Nosotros no somos una familia perfecta, somos una familia, simplemente.

De los más normal. Aunque esa palabra no me gusta porque, ¿qué es normal en esta vida? Mi camino era este y se acabó", sentencia esta mujer con la energía que la caracteriza. "Somos creyentes pero no pertenecemos a ninguna organización religiosa", aclara.

Ella se quedó embarazada por primera vez con 23 años, lo que provocó que fuera despedida. Denunció a la empresa y ganó el juicio pero decidió no regresar al trabajo. Sin lujos y con sacrificios, el negocio de Jesús, basado en la distribución en España de bacalao procedente de Islandia, les daba para vivir. Hasta que fue estafado y se quedaron en la ruina. "Hemos pasado siete años muy malos. No teníamos nada, ni para comer ni para vestir...", afirma Raquel. Doce Peces empezó con tres clientes y enfocada a pescado y marisco. Cuatro años después tiene unos 200 compradores y reparte también carnes, frutas y verduras. Jesús adquiere cada madrugada la mercancía en Mercamadrid y desde allí entrega los pedidos puerta a puerta. Raquel le ayuda con el reparto por las tardes.

"Las webs están más extendidas. El detalle curioso es que nosotros trabajamos por Whatsapp, con una lista de difusión". El matrimonio se ha encontrado siempre con la incomprensión de sus padres, que nunca han entendido cómo se atrevieron a tener tanta descendencia, pero ayuda, especialmente en los malos momentos, no les ha faltado. "Para ellos estamos locos perdidos. No se dan cuenta de que teníamos que hacer nuestra propia vida. Pero pese a que nos han dicho de todo, no nos han dejado tirados", reconoce esta madre.

Fuente: 20 Minutos