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Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

Los 7.600 millones de seres humanos que pueblan la Tierra representan apenas el 0,01% de todos los seres vivientes, según un nuevo estudio publicado en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences, del que informa el diario The Guardian.

Sin embargo, y de acuerdo con este trabajo, desde el principio de la civilización la humanidad ha provocado la desaparición del 83% de los animales salvajes (incluyendo el 80% de los mamíferos marinos y el 15% de los peces) y de la mitad de las plantas, favoreciendo al mismo tiempo una superabundancia de animales domésticos.

El estudio constituye un primer censo completo de las formas de vida en el planeta (la denominada biomasa), y está basado en la huella del carbono que dejan todos los seres vivientes. Entre sus conclusiones destaca que, aunque las bacterias son una de las formas de vida más abundantes (el 13% del total), no son, como se piensa a menudo, las que más presencia tienen.

El puesto número uno pertenece, por mucho, a las plantas, ya que estas representan el 82% de toda la materia viva sobre la Tierra. El resto, desde los insectos y los hongos hasta los peces y los mamíferos, suponen tan solo el 5% de la biomasa mundial.

En cuanto a los animales domésticos, el trabajo muestra datos que son también reveladores del impacto de los seres humanos: el 70% de todas las aves del planeta son actualmente aves de corral, y solo el 30% restante son aves salvajes. Y en lo que respecta a los mamíferos, el 60% del total son ganado (principalmente reses y cerdos), el 36% son seres humanos y tan solo un 4% son animales salvajes.

En comparación con otras formas de vida, la cantidad de seres humanos es tres veces más pequeña que la de virus o la de gusanos, 12 veces menor que la de peces, 15 veces más pequeña que la de insectos, arácnidos y crustáceos, 200 veces menor que la de hongos, 1.200 veces más pequeña que la de bacterias y 7.500 veces menor que la cantidad de plantas.

Los investigadores, liderados por el profesor Ron Milo, del Instituto de Ciencia Weizmann de Israel, han realizado los cálculos de la biomasa utilizando datos de cientos de estudios anteriores. Según explica The Guardian, en muchos de estos trabajos suelen emplearse tecnologías avanzadas, como el escaneado remoto a través de satélite de grandes áreas de terreno, o secuencias genéticas capaces de revelar innumerables organismos que habitan en el mundo microscópico.

El estudio, que tiene en cuenta también factores geográficos, climáticos y ambientales, reconoce que los cálculos en algunos casos siguen presentando importantes incertidumbres, especialmente en lo que respecta a las bacterias que viven en el subsuelo profundo, pero asegura que las conclusiones son una visión general útil.

Fuente: 20 Minutos