Hazte socio de radio solidaria

Daniel Valuja nos comparte una reflexión en una noticia de actualidad.

2005-2018, ya 11 títulos en Roland Garros. Ahí es nada. Partiendo de las señas de identidad reconocibles en Nadal, diría que ha ido evolucionando hacia un estilo menos físico.

Se ha apartado progresivamente de la línea de fondo. Antes jugaba muy atrás, estábamos acostumbrados a verle recuperando muchas bolas al límite. Ahora intenta dominar mucho más. Jugadores como Federer le ayudaron a abrir los ojos y decidir qué debía de dar un paso adelante. También la gente, en la actualidad, juega mucho más a destruir que a construir, con lo que ha sabido adaptar su juego poco a poco.

Concretamente, en esta edición del torneo, desde el partido de cuartos con Diego Schwartzman, y después, en semifinales ante Del Potro, se le ha visto con mucha más iniciativa, intentando hacer más cosas que antes. Sólo se ganan 11 títulos en Roland Garros a partir de saber competir cada bola, cada punto, cada partido al mismo nivel.

Pocas veces le ves descentrado. El 99% del tiempo está al máximo, y eso es lo que provoca que sea un auténtico rodillo, y que incluso perdiendo un set se recupere a continuación y acabe llevándose el partido contundentemente.

Tiene, además, la capacidad de adaptarse muy rápidamente a los problemas. Ha ganado en dos ocasiones Roland Garros y Wimbledon en la misma temporada, después de realizar con éxito la nada fácil transición de arcilla a hierba. Eso lo hace muy poca gente. Sabe generar soluciones con rapidez. En eso también es el mejor. Generalmente, sabe ir de menos a más. También este año.

Tiene mucho respeto a Schwartzman y lo pasó mal al comienzo en el partido de cuartos, pero supo generar después esa agresividad que le hace ganar con mayor facilidad los partidos.El tenis no es previsible. Es deporte y nadie sabe lo que puede pasar la próxima temporada. Ahora bien, me atrevería a pronosticar que puede jugar otros tres años más al máximo nivel y ganar así 14 títulos en Roland Garros.

Luego el físico, en torneos tan exigentes como éste, se puede ir notando, pero le veo todavía a tope al menos dos o tres temporadas.Thiem es un tenista potente, que imprime mucha velocidad de bola tanto de derecha como de revés y que a veces se desordena un poco precisamente por esa capacidad de golpear la pelota con enorme violencia desde cualquier lado. A día de hoy, es el único jugador que en tierra le puede presentar problemas, pero necesita un escenario bastante rápido para que sus impactos alcancen plena efectividad.

Fuente: El Mundo