Hazte socio de radio solidaria

Dios nos ha dado esa capacidad de volver a levantarnos, de volver a sonreír después de una tragedia. ¿Qué es la resiliencia? Es la facultad que permite a una persona de recuperarse, después de haber sufrido un golpe emocional, ya sea la pérdida de un ser querido, una grave enfermedad, una decepción amorosa, una crisis económica y otras cosas difíciles, la cual ha podido dejarle destrozada al completo y sin deseos de seguir adelante en la vida.

Tiene su origen del Latín resilio: que quiere decir rebotar. Saltar y volver a quedar como estaba antes. En las historia de la Biblia, vemos a grandes hombres y mujeres de Dios capaces de salir adelante y volver a tomar fuerzas después de tragedias y pruebas increíbles y que sirvieron para acrecentar su fe y su confianza en El Señor.

El rey David se recuperó de la muerte de su hijo. José después de ser desechado y vendido por sus hermanos, logra salir adelante, llegar a ser grande en Egipto y ser de bendición para su pueblo. Job pierde todo, sus riquezas, sus hijos, sus animales y hasta su propia salud y de las profundidades logra salir adelante y Dios le devuelve mucho más de lo que tenía antes.

El apóstol Pablo, probado en todo, llegó a quedarse hasta ciego, encarcelado, vituperado a causa del evangelio y logra decir una de las declaraciones más impresionantes de la historia de lo que es la Resiliencia, ... "En todo lugar y en todas las circunstancias, he aprendido el secreto de hacer frente tanto a la llenura como al hambre, tanto a la abundancia como a la necesidad. !Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" Filipenses 4:12-13.

Para poder identificar esa actitud en nosotros vamos recordar que ser resiliente no es ser insensible, no es interiorizar los sentimientos y sufrir por dentro, no es vivir con temor del futuro, no es ser controlado por las emociones, no es vivir en el pasado, no es vivir sin sentir dolor o tristeza. Ser resiliente es aceptar los retos y desafíos que Dios pone en nuestro camino, es ser adaptable a los cambios, es saber controlar nuestras emociones y sentimientos, es aprender del pasado, mirar al futuro y volver a levantarse.

Una persona resiliente no vive una vida de dolor y amargura, sino que vive momentos, tiempos o etapas difíciles, está plenamente consciente que LA VIDA SE COMPONE DE TIEMPOS, que nada es para siempre y que si ponemos nuestra confianza en EL Señor TODO OBRARÁ PARA BIEN, aún las cosas más contradictorias que podamos vivir.

¿Cómo puedo saber si tengo esa actitud en mi interior? Dios nos ha dado esa capacidad de volver a levantarnos, de volver a sonreír después de una tragedia y avanzar después de sentir que habíamos perdido todas las fuerzas.

Cuando somos resilentes somos conscientes de los hechos, sabemos que las pruebas van a venir y son parte de la vida. Vamos a ver en las dificultades oportunidades, los patrones de este mundo nos llevan a pensar que la muerte, el dolor, un accidente, el desempleo, una enfermedad y muchas cosas contrarias son dificultades enormes de vencer, pero la actitud de resiliencia en nosotros nos llevará a ver la prueba ejercita la paciencia, hace crecer nuestra fe y que saldremos de la prueba mejor que cuando hemos entrado porque habremos aprendido.

La resiliencia también despierta en nosotros la creatividad, hay cosas que quizás nunca las hubiéramos pensado o imaginado pero cada dificultad vivida nos ayudado a hacer cosas nuevas y diferentes. Tener la actitud de resilencia es saber que podemos caer o tropezar, porque los problemas pueden aparecer como piedras en el camino, pero esto no quiere decir que todo ha terminado, Dios nos ha dado la capacidad para levantarnos y volver a caminar y salir adelante.

Hoy vamos a hablar de 3 versículos en los que vemos como Dios nos llama a tener una actitud de resiliencia y que Él mismo nos ha dado esa herramienta poderosa para continuar el camino a pesar de cualquier obstáculo.