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La palabra de Dios nos habla de nuestra actitud ante el trabajo y cómo podemos tener esa actitud de trabajar con excelencia. Dice la palabra que cuando somos negligentes somos como hermanos del hombre “disipador”.

Ser disipador quire decir malgastador o destructor, también se refiere a alguien que desaparece o al que se le esfuman las cosas. Cuando nosotros no somos diligentes la biblia nos compara a que estamos malgastando nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nos compara también al destructor porque destruimos la posibilidad de hacer las cosas bien hechas y el tiempo no se nos escapa de las manos.

Ser diligentes y no negligentes nos ayuda a tener la actitud de trabajar con excelencia para que el tiempos nos rinda y nuestro trabajo sea cada vez mejor.

Ser solícitos nos abre muchas puertas, la palabra dice que delante de reyes estará la persona que trabaja con esa actitud de amor, servicio, amabilidad, que es atento y que pone atención a lo que hace.

Este tipo de persona dice la palabra de Dios que estará delante de reyes, que simboliza que agradará a sus autoridades será considerado una persona especial, será una persona bendecida en su trabajo y no estará con los de baja condición. Las actitudes de nuestro corazón siempre nos van a llevar por caminos diferentes el hacer un trabajo con excelencia y ser solícitos nos llevará a estar delante de Reyes, pero la actitud negligente o poco esforzada nos llevará a estar con los de baja condición.