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Seguir la corriente es dejarse llevar sin poner mucha resistencia. Hay una frase que dice "si quieres llegar a donde la mayoría no llega, necesitas hacer algo que la mayoría de las personas no hacen", y es que la tendencia es hacer lo que los demás hacen, a veces porque nos gusta, a veces porque obligación, a veces por necesidad y otras veces lo hacemos sin pensar, solo por seguir la corriente y de esta actitud es de la que vamos a hablar hoy vivir con un corazón que va SIN SEGUIR LA CORRIENTE.

¿Qué es seguir la corriente? Seguir la corriente es dejarse llevar, sin poner mucha resistencia, por tendencia o porque está de moda, podemos seguir la corriente en una conversación, sin reparar si estamos respondiendo adecuadamente o no, podemos seguir la corriente cuando tomamos una calle y vamos de paseo por donde vemos más gente caminando, pero el peligro de seguir la corriente es cuando vivimos la vida todos los días siguiendo la corriente del mundo, las cosas que se ponen de moda, las cosas que atraen a nuestro corazón y que pueden querer atraparnos, apartándonos de la voluntad de Dios.

Efesios 2:1-2 dice "Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo", esta escritura dice que El Señor nos dio vida cuando estábamos muertos, en caminos que estuvimos en OTRO TIEMPO, cuando seguíamos la corriente de este mundo, lo que quiere decir que en este tiempo, cuando hemos conocido la verdad de la palabra de Dios y hemos entregado nuestra vida al Señor, ya no seguimos la corriente de este mundo, sino que vamos buscando hacer la voluntad de Dios en todo.

Muchas veces seguimos la corriente para no llevar la contraria de algo, porque es mucho más sencillo y fácil seguir la corriente que ir contracorriente, vivir con esta actitud de caminar sin seguir la corriente, puede librarnos de muchas cosas que en las que Dios no quiere que nos envolvamos y nos ayuda a apartarnos de caminos que el mundo ofrece y que es muy posible que a Dios no le agraden.

Quizás podemos pensar que nosotros no seguimos la corriente, pero hay cosas tan sencillas en las caemos como presa fácil y que aún para el mundo son peligrosas, la más reciente, la famosa FACEAPP que es una aplicación gratuita para el móvil, es de origen ruso, que edita las fotos con filtros que transforman el rostro de la imagen, permitiendo que las personas parezcan, más mayores, más jóvenes, de otro sexo o incluso añadir barba de manera muy real. Y ayer las noticias me llevaron a reflexionar y pensar en ¿cuánto estamos siguiendo la corriente de este mundo, las nuevas tendencias, las nuevas tecnologías, las últimas cosas que nos parecen divertidas?

Rápidamente he comenzado a ver fotografías en las redes sociales de gente anciana, lo que nos da un ejemplo que a veces hacemos muchas cosas sin pensar y no las cuestionamos, pero que quizás no sean tan buenas.

Esta nueva aplicación se ha vuelto muy popular, pero han dicho los expertos que no es muy recomendable por motivos de seguridad y privacidad llegando a hacer una afirmación muy sorprendente "que entregamos con mucha facilidad nuestra privacidad a quien desconocemos".

Cosas tan sencillas como esta nos deben hacer reflexionar que no debemos seguir la corriente de este mundo, es más fácil seguir la corriente que llevar la contraria, pero El Señor nos ha dicho en su palabra que no debemos conformarnos a este mundo, sino debemos más bien ser transformados por la renovación de nuestro entendimiento para comprobar cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Romanos 12:2

Así que debemos estar alertas, no dejar que el mundo nos atraiga, no solo con cosas sencillas como esta, sino quizás con cosas más grandes, la palabra nos habla claramente que aunque estamos en el mundo no somos del mundo, y vamos a recordar por qué?