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José De Segovia nos presenta todos los miércoles el espacio "Blog Abierto".

Hitchcock no es sólo “el mago del suspense”, sino uno de los más profundos observadores de la condición humana. Una exposición en Madrid le retrata, mientras se publica en DVD, el documental que narra sus conversaciones con François Truffaut y críticos de todo el mundo han elegido “Vértigo” como la mejor obra de la Historia del séptimo arte –desbancando por primera vez a “Ciudadano Kane” del número uno de las listas–.

¿Por qué nos fascina tanto su cine? Hay que darse cuenta en primer lugar, que Hitchcock (1899-1980) es el primer director estrella de la Historia del cine. Hasta entonces, todo el mundo iba a ver una película de algún género, porque le gustaba cierto tipo de historias, o le atraía un actor o actriz famosa, pero a nadie le interesaba el nombre del director. De repente, la gente empieza a decir que va a ver “una de Hitchcock”, como si su obra fuera un género en sí mismo.

Su mitificación por la crítica francesa de los años cincuenta, le convierte en el autor por antonomasia del séptimo arte. Su libro de conversaciones con François Truffaut sigue siendo la obra más reeditada de la literatura cinematográfica. Es probablemente el único director que admiran por igual, tanto los cinéfilos como el gran público, siendo reconocido tanto por su interés artístico como por su valor comercial.

En un sentido, Hitchcock es el cine. Pocos directores hay, que tengan tantas películas que podamos escoger como nuestra favorita. A mí me cuesta elegir una, aunque últimamente tengo también una relación especial con “Vértigo” –conocida en España como “De entre los muertos”–.

A mi madre le gustaba “Rebeca” (1940) –que dio nombre en este país a una popular chaqueta de lana, que llevaba Joan Fontaine en la película–. Todavía conservo de mis padres un programa de mano de los que repartían los cines en aquella época.

Fuente: Protestante Digital