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José De Segovia nos presenta todos los miércoles el espacio "Blog Abierto".

La noticia estos días que he estado en Irlanda del Norte, era la muerte de Martin McGuinness. La increíble historia de cómo el dirigente terrorista del IRA pudo firmar un acuerdo con alguien tan radicalmente opuesto a él, como el predicador y político unionista Ian Paisley –que tuve la oportunidad de conocer e incluso traducir en alguna ocasión–, llegando a ser primer ministro con él, está todavía por contar.

Lo que está claro es que había una extraña química entre ellos, que produjo un entendimiento y complicidad nada habitual en el fanatismo político y religioso que reina hoy en día. Una película estrenada en el festival de Venecia, “The Journey” (El viaje), se pregunta cómo fue esto posible.

El film protagonizado por Colm Meaney y Timothy Spall, que se estrena en junio, no es gran cosa –dice la crítica–, como un telefilm de una hora, pero el tema es apasionante. Para darse cuenta de las dimensiones del asunto, conviene saber algo de la vida de estas personas, que fueron “enemigos mortales” durante años. Uno protestante y otro católico, enfrentados en una batalla de odio y violencia, que duró décadas, para acabar tan amigablemente que les llamaban “los hermanos de las risitas” (The Chuckle Brothers)...