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La última película de Scorsese es un documental sobre el Beatle silencioso George Harrison, diez años después de su muerte. Se llama Viviendo en el mundo material. El más discreto y místico de los cuatro chicos de Liverpool que conmovieron el mundo, murió de cáncer a finales del año 2001 en Los Ángeles.

Su figura no es tan popular como la de Lennon, pero se empieza ya a reconstruir poco a poco una enigmática personalidad, que permaneció a la sombra del grupo que ha marcado no sólo la música popular de nuestro tiempo, sino la identidad de varias generaciones de jóvenes que buscaron la luz en Oriente.

El nombre de la película, Living in the Material World, viene del disco que Harrison hizo en 1973. Lo hizo después de organizar una serie de conciertos para Bangladesh, que fueron el germen de todos los festivales benéficos que se han hecho a partir de entonces. El álbum nace de una espiritualidad que hunde sus raíces en el libro, cuyas ilustraciones aparecen al desplegar la carátula de este disco: El Bhagavad Gita.

El disco es en cierta manera una versión ampliada de su canción en forma de oración, My Sweet Lord (Mi Dulce Señor), que en 1971 mezclaba los mantras a Krishna con los aleluyas cristianos, llevando a Harrison al primer puesto de las listas de ventas, tras la disolución de los Beatles. En las notas que acompañan la actual reedición del álbum, un iluminado George reconoce la influencia de Bhaktivedanta Swami. Una música a la que solo le falta sándalo para transmitir su esencia religiosa con una asombrosa candidez acústica.(Fuente: Protestante Digital)