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José De Segovia nos presenta todos los miércoles el espacio "Blog Abierto".

Las apariencias engañan. Eligen un nuevo papa, que presentan a sus cuarenta años como el más joven de la Historia, aunque en realidad no lo sea –hubo otros más jóvenes que él–, pero la pregunta que todos se hacen es: ¿será liberal o conservador?

La serie para el canal de televisión por cable HBO, que ha hecho Paolo Sorrentino –ganador de un Oscar por “La gran belleza”, pero autor también de obras tan conmovedoras sobre el paso del tiempo, como “La juventud” o “Un lugar donde quedarse–, juega siempre con esa incertidumbre.

El nuevo pontífice parece más ultramontano que el cardenal más conservador, pero con más dudas que el teólogo más radical. Todo es tan desconcertante como la vida misma. La mirada de Sorrentino tiene esa capacidad irritante para algunos, pero hipnótica para otros, que resiste toda clasificación. Por un lado, representa la gran tradición del cine italiano, siempre tan ambicioso y provocador, sensible y original –creo que mucho más interesante que el español, en general–. Y por otra parte, siempre bordea lo excesivo.

Llega casi a lo estrambótico. A mí, sin embargo, me hace gracia. Me encanta su ironía. Y esta serie me parece un respiro de aire fresco, ante la mayor parte de lo que se está haciendo ahora en televisión. Eso sí, no es para todos los públicos.

La mayor parte dirá aquello de que le resulta “muy lenta”, algo que nunca he entendido muy bien lo que es. Puesto que lo que algunos consideran “tiempos muertos”, a mí es lo que a veces más me atrae de una película. Me encanta la morosidad en el cine.

Fuente: Protestante Digital