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José De Segovia nos presenta todos los miércoles el espacio "Blog Abierto".

Van Morrison se dió a conocer en una fecha tan mítica como 1968, cuando su álbum Semanas astrales llegaba a las listas de éxito de todo el mundo. Antes había formado parte de diversos grupos de rhythm & blues como los Monarchs o los Them. Pero un día unió a su afición por el soul, el redescubrimento de las raíces celtas irlandesas, que le han hecho toda una leyenda de la música popular contemporánea.

“Yo creo que la música es espiritual”, dice Van Morrison. Cantar y tocar un instrumento es para él algo “espiritual”, ya que “viene de un mundo espiritual”. Aunque sus discos fueron muy populares entre los hippies, la experiencia mística de este cantante no tenía nada que ver con las drogas. Su transformación personal, él siempre la ha descrito en “un sentido de asombro”, como una “visión hermosa”, o un “éxtasis místico”. Pero ¿qué tipo de “arrebatamiento”es ese?

La experiencia por la que andando por una calle de Belfast entra en “trance”, o viendo a unas chicas pasear, encuentra “el ángel de la imaginación, abriendo su mirada”, nos habla de un mundo espiritual más allá de éste. En sus Semanas astrales canta por eso sobre una redención que le libera de un mundo del que se siente extraño. Su verdadero hogar está “arriba, en otra tierra lejos”. Van Morrison desea así estar “arriba en el cielo / en otro tiempo otro / en otro lugar”…

Fuente: Protestante Digital