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José De Segovia nos presenta todos los miércoles el espacio "Blog Abierto".

“Yo creo que he sido siempre muy religioso”, dice el músico británico Sting. El cantante, que llegó a la fama con el grupo The Police en los años ochenta, ha escrito la primera parte de su autobiografía, que ahora publica Ediciones B en su colección de bolsillo. El libro es una mirada atrás, justo después de cumplir 54 años. Son memorias de infancia y adolescencia, que abarcan los primeros veinticinco años de su vida. En ellas nos cuenta cómo era monaguillo.

Sting es un lector voraz, que ha buscado siempre una respuesta para sus temores y culpas, como si deseara ser santo y pecador al mismo tiempo. Llegó a ser maestro en un colegio de religiosas, antes de dedicarse a tocar el bajo y componer canciones sobre prostitutas como Roxanne o peticiones de ayuda desesperada como Message in a bottle, pero siempre le ha interesado la religión. Padre de cuatro hijos, es ahora uno de los diez compositores más ricos del mundo, pero sigue buscando el amor sagrado…

“Yo era un católico devoto”, dice Sting, Ahora “no voy a misa, pero no estoy seguro de haber roto con todo aquello”. Puesto que “todo lo que se me inculcó en mi mente infantil, de que hay un cielo y un infierno, pecados mortales y veniales, está dentro de mi psiqué y nunca desaparecerá”. No es casualidad por lo tanto que sus canciones hablen de ángeles y demonios.

“El catolicismo me es útil como artista, ya que hay toda una reserva creativa ahí, en ese hombre en la cruz sangrando, la corona de espinas, toda esa imaginería es tan rica para un artista”…

Fuente: Protestante Digital