Hazte socio de radio solidaria

Fernando Ramírez nos compartirá sobre la doctrina de los últimos tiempos en el espacio de "Escuela Bíblica".

Después del juicio final, los creyentes entrarán para siempre en el pleno gozo de la vida en la presencia de Dios. Jesús nos dirá: «Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo » (Mt 25:34). Entraremos en un reino en donde «ya no habrá maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en la ciudad. Sus siervos lo adorarán» (Ap 22:3).

Al referirse a este lugar, los creyentes suelen hablar de vivir con Dios «en el cielo» para siempre. Esto no es errado, pero la verdad de la enseñanza bíblica es mucho más rica que eso: Nos dice que habrá un nuevo cielo y una nueva tierra, una creación renovada por entero, y allí viviremos con Dios.

El Señor promete por medio de Isaías: «Presten atención, que estoy por crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No volverán a mencionarse las cosas pasadas, ni se traerán a la memoria» (Is 65:17), y habla de «el cielo nuevo y la tierra nueva que yo haré» (Is 66:22). Pedro dice: «Pero, según su promesa, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva, en los que habite la justicia» (2 P 3:13). En la visión de Juan de los eventos que siguen al juicio final, dice:

«Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar» (Ap 21:1). Luego pasa a decirnos que también habrá una nueva clase de unificación del cielo y la tierra, porque ve a la ciudad santa, la «nueva Jerusalén», «que bajaba del cielo, procedente de Dios» (Ap 21:2), y oye una voz que proclama: «¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios» (v. 3).