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Politeísmo: ¿Y si hay muchos dioses? El politeísmo afirma que hay muchos dioses finitos que imperan en reinos separados del universo. Los dioses de la antigua Grecia, Roma y Noruega son buenos ejemplos de esta cosmovisión. Cada dios tenía un cierto dominio y era adorado como supremo solo en ese aspecto. Por ejemplo, Poseidón era el dios griego del mar; la persona oraba a él para navegar seguro. Pero para triunfar en la guerra debían orar a Ares.

El politeísmo no se confina a la antigüedad. La religión politeísta más grande y de mayor crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica hoy es el mormonismo. Aunque su aparato de relaciones públicas quiere hacernos creer que son solo otra denominación cristiana, su doctrina dice algo diferente: ¡Dios mismo fue una vez como nosotros; es un hombre exaltado y entronizado en los cielos y más allá!... Entonces, aquí es la vida eterna —conoce al verdadero, único y sabio Dios; y aprende cómo ser dios tú mismo... igual que hicieron todos los dioses antes que tú.

Los politeístas rechazan la idea de un solo Dios que gobierna sobre todas las cosas y, en cambio, se enfocan en la multiplicidad y el caos del mundo para demostrar que hay muchos dioses con planes a veces, discordantes.

Algunos politeístas dicen que los dioses surgen de la naturaleza, otros que fueron, una vez; hombres. Lo anterior provoca la creencia en dioses hecho a imagen y semejanza nuestra o de la naturaleza. El cristianismo muestra a un solo Dios creador de todas las cosas y que puso su imagen y semejanza en el hombre. Por otro lado, todos los dioses tienen un comienzo, pero no tienen fin.

En el caso de las deidades antiguas, sus conductas no siempre son propias de sus estados exaltados, pues es característico verlos peleando, vengándose y engañando tanto a dioses como a hombres.