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Ezequiel 37:4-5

Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.

¿Acaso no hemos sentido nosotros mismos en algún momento que nuestro interior es el valle de los huesos secos? ¿No hemos pasado alguna vez por esa sequedad espiritual donde nos sentimos muertos por dentro, y que ya no hay esperanza? En esos momentos, uno siente que ya no logra orar bien, no se concentra en la Biblia, y hasta se llega a sentir que ya no es hijo de Dios. Ezequiel caminó en medio de un valle en donde los muertos ya no tenían nada más que huesos. La carne, los tendones, los nervios―todo estaba deteriodado hasta el punto de ya no existir, y los huesos habían estado expuestos al ambiente por tanto tiempo que todo parecía indicar que tan solo pensar en que los huesos volverían a vivir sería algo sumamente ridículo y absurdo. Si hoy sientes, o en algún momento llegas a sentir, que caminas por el valle de los huesos secos, ¡ten ánimo! Hay seis aspectos muy importantes que podemos aprender de este pasaje que acabamos de leer, y si pones todo en práctica, ¡te aseguro que estos huesos vivirán!