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Tener un corazón humilde y sumiso es una elección que hacemos En el círculo de Rivera se suele decir que en Madrid no se acaba de entender la dimensión emocional que para el partido tiene el combate a los independentistas. Es la razón de ser de Ciudadanos, que nació en 2006 en Cataluña para oponerse al nacionalismo.

Aún hoy, 6 de los 13 miembros de la ejecutiva permanente son catalanes de origen. Para Rivera el problema catalán es un asunto personal, como demostró el pasado miércoles en el debate presupuestario en el Congreso con su reacción a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que le había acusado de vivir cómodo en ese conflicto.

“Mi madre cumple hoy 60 años. ¿Sabe lo que tiene dentro de la tienda? Un cubo de pintura, porque, cada dos semanas, le pintan lazos amarillos en su puerta. Eso es lo que hacían los nazis con los judíos, y eso es lo que hacen con nuestras familias”, se quejó Rivera.

Ese choque parlamentario se trae hoy a colación en la cúpula de Ciudadanos para ilustrar el desencuentro con el PSOE, que ha cristalizado en el no de la ejecutiva a llegar a acuerdos con este partido tras las elecciones generales del 28 de abril. Aunque Rivera ya venía marcando una oposición durísima contra Sánchez, tras la manifestación de Colón que unió a Ciudadanos con PP y Vox para pedir elecciones el enfrentamiento se recrudeció entre su partido y el PSOE.

Rivera suscribió el manifiesto de esa concentración, que acusa al presidente de cometer una “traición” a España y de haberse “arrodillado” ante los separatistas. El PSOE llamó después “fachas” a Ciudadanos y parte de una “derecha trifálica”, en la expresión de la ministra de Justicia, Dolores Delgado.