​La fiesta de Purim se festeja todos los años el día 14 del mes hebreo de Adar.

El carácter popular de la fiesta de Purim, más acentuado que el de todas las otras festividades, se debe a que no refleja el ayer, el pasado, sino que simboliza el presente y resulta siempre actual. Todas las otras festividades nos retrotraen al pasado, a tiempos irrepetibles.

Lo que sucede con Purim es que, si bien aparentemente evoca viejos tiempos, de pronto nos da la sensación de estar viviéndolos hoy mismo.

Cada festividad cuenta su historia, que es siempre antigua y que ocurrió una sola vez. Así, sólo una vez salieron los judíos del país que los esclavizaba hacia la libertad del desierto; una vez sola sucedió que un puñado de valientes, los Hasmoneos y sus partidarios, se levantaron contra la tiranía de un imperio gigantesco, sacudió el yugo que los doblegaba y fundó un reino judío independiente en la Tierra de Israel.

En cambio Purim nos relata una vieja historia siempre actual, una historia que no cesa. Más de una vez pareció que los hechos de Purim habían llegado a pertenecer enteramente al pasado, que no volverían a ocurrir; y de pronto se desataba una violenta tempestad, y esos hechos se repetían ante nuestros ojos atónitos.