Tertulia de amigos con Daniel Díez y Samuel del Coso. Tema: Shalom Sefarad.

La mía era una familia muy pobre económicamente hablando, pero muy rica en el Señor. Me crié en un contexto católico durante la dictadura de Franco. Sin saber por qué, nos llamaban “mala hierba, judíos, protestantes”, etc. y nos forzaron a vivir fuera de la ciudad con la "chusma" del pueblo (la gente a la que la sociedad rechazaba).

A los 12 años (corría el año1960) me echaron de la escuela por no querer "cristianizarme" o bautizarme a lo católico. Fue entonces cuando un inglés me apadrinó y así ingresé en el colegio mayor alemán “El Porvenir” (Madrid). En calidad de interno estudié dos años en la sucursal que tenían en el Escorial (Casita del Príncipe) y seis más en la capital.

Allí hice el Bachillerato y me examiné como oyente en los institutos Ramiro de Maeztu y Cardenal Cisneros. Más tarde, en la Escuela universitaria Pablo Montesinos terminé el Magisterio y a los 18 años ya era profesor de Enseñanza Primaria (1966).

A principios del 1972 llegué a Inglaterra para estudiar teología, pedagogía, filosofía, humanidades, psicología, etc., en All Nations Christian Bible College (Hertfordshire). En 1975 me casé en Holanda con Elisabeth Westerman (holandesa), tenemos dos hijos maravillosos, Ruth y David y cinco nietos. Desde entonces hemos vivido en España, enseñando la Biblia y haciendo obra social entre los marginados. A causa de La situación caótica en la que estaba metida mi país, quisimos saber la causa y eso nos llevó a comprender que España estaba maldita por el mal trato que le ha dado a Israel a través de los siglos, según leímos en Génesis 12:1-3.

Impactados por la visión "de paraguas sobre la Península Ibérica" y como consecuencia la falta de agua con la sequía que duraba ya 500 años, fuimos a Israel en el año 1988 con el propósito de pedir perdón. Sería ésa la primera visita (la cuál coincidió con Yom Kipur y la Fiesta de Sucot) y de muchísimas otras que hemos hecho desde entonces con el fin de consolar y servir a nuestro pueblo de una manera práctica y tangible (Isaías 40:1).

Entre otras cosas, en aquel viaje ocurrieron 3 cosas que cambiaron mi vida obligándome a "aprender más y a desaprender":

- Se me rompieron "las lentes griegas con las veía y leía la Biblia
- Descubrí a mí familia hebrea llamada Román
- Acepté la invitación de la Embajada Cristiana Internacional de Jerusalén, la de ser su representante en España (Esta experiencia –en la que he estado involucrado hasta hace unos años- me llevó a otros países y, sobre todo, a conocer a miles y miles de personas. Sobre todo, a los Anusím Sefarditas).

Desde entonces han pasado unos 30 años maravillosos e intensos, en los que he tratado de introducir a una Israel desconocida en esta sociedad cristiana (católica, evangélica y otras denominaciones llenas de la doctrina del reemplazamiento) y, lo que es peor, antisionista.

Durante unos 20 años hemos vivido en la ciudad histórica e imperial de Toledo haciendo "de puente", colaborando con la Comunidad Judía, la Embajada de Israel en España y otras entidades.

Desde aquí hemos recorrido muchísimas ciudades y pueblos de la Península y fuera de élla y, sobre todo, hemos mandado mucha información llamado a los españoles y al resto del mundo a tener y demostrar un arrepentimiento genuino hacia Israel (En eso consistió el acto público que se hizo en el año 1992 delante de la Comunidad Judía y del Sr. Don Isaac Navón (ex-presidente de Israel).

Pues bien, hasta aquí llego en el día de hoy, pidiendo al Dios de Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David y Yeshúa que me siga dando fuerzas para:

- Servir al Dios de mis ancestros
- Consolar de una manera práctica a Su pueblo Israel (el cual también es el mío) pues creo con plena certeza de pertenecer a esos millones y millones de anusim o “huesos secos” que están todavía en las “sepulturas” de la Diaspora y en plena restauración. Son los que están de camino a casa o Eretz Israel, tal y como está escrito en Ezequiel 37, Zacarías 8:8, Abdías 20 y 21, etc.)

Sí, con la ayuda del Eterno y con la de tantos otros amigos que están ahí, seguiremos:

- Pasando las Buenas Nuevas de Redención y Salvación,
buscando y soplado Ruaj HaKodesh a los "huesos secos" que nos encontremos en el camino diario,
- Llevarlos a casa (Israel)
- Haciendo redes y equipo con todos aquéllos que no callarán ni dejarán de actuar a favor de Israel, hasta que el Altísimo restaure a Sion y ponga a Yerushalayim como una antorcha para la gloria de su Nombre y la alabanza de toda la Tierra.