Hazte socio de radio solidaria

Héroes de fe: Abraham.

Sarai era estéril, un asunto de angustia personal, al igual que de vergüenza cultural. Abram estaba preocupado de que no tendría ningún heredero. No obstante, Dios le dio a Abram una visión en la que le prometía un hijo y que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas del cielo (Génesis 15). Dios también prometió la tierra de Canaán a la descendencia de Abraham.

El problema era que Sarai permanecía sin hijos. Diez años después de que Dios había hecho su promesa a Abram, Sarai, siguiendo las normas culturales, le sugirió a Abram que tuviera un hijo con su sierva Agar. El hijo nacido de esta unión sería contado como hijo de Sarai. Abram estuvo de acuerdo, y Agar concibió un hijo, a quien llamó Ismael. Sin embargo, Agar comenzó a mirar a Sarai con desprecio y como resultado Sarai empezó a tratar duramente a Agar, tanto así que Agar huyó. Dios se encontró con Agar en el desierto y la animó para que volviera donde Abram y Sarai, lo cual ella hizo (Génesis 16).

Trece años después que Ismael nació, Dios reafirmó Su pacto con Abram, esta vez dándole la señal de la circuncisión, así como el cambio de nombre. Abram, que significa "padre enaltecido", se convirtió en Abraham, que significa "padre de multitudes". Dios también cambió el nombre de Sarai, que significa "mi princesa", a Sara, que significa "madre de naciones". Dios le dijo a Abraham que le daría un hijo a través de Sara. Este hijo, Isaac, sería aquel con quien Dios establecería Su pacto. Dios también bendeciría a Ismael, pero Isaac era el hijo de la promesa y las naciones serían benditas a través de él (Génesis 17). Isaac significa "el que ríe". Abraham se rió de que a sus 100 años pudiera tener un hijo con Sara, quien tenía 90 años y había sido estéril toda su vida. Sara, también se rió de esa posibilidad (Génesis 18:9-15).

Poco después de que Dios le prometió a Abraham y a Sara un hijo, Él destruyó Sodoma y Gomorra, pero rescató a Lot, el sobrino de Abraham (Génesis 19). Abraham y Sara viajaron hacia el Neguev y habitaron como forasteros en Gerar (Génesis 20:1). Abraham pidió de nuevo a Sara que mintiera sobre su identidad, y el rey de Gerar tomó a Sara para que fuera su esposa. Pero Dios protegió a Sara, ya que por medio de ella nacería Isaac. El rey Abimelec no tuvo relaciones con ella. Dios le advirtió a Abimelec en un sueño, y el rey no sólo se sacrificó a Dios en arrepentimiento, sino que dio regalos a Abraham y Sara y les permitió habitar la tierra (Génesis 20).

Dios permaneció fiel a Su promesa de darle a Abraham y Sara un hijo. Lo llamaron Isaac, y "dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara habría de dar de mamar a hijos? Pues le he dado un hijo en su vejez" (Génesis 21:6-7). A pesar de que anteriormente ella se pudo haber reído en la incredulidad y en secreto, ahora Sara se rió con gozo y quería que su situación se conociera. Dios había sido fiel a Su promesa y la bendijo.

Lamentablemente, la tensión entre Sara y Agar permaneció. Cuando Isaac fue destetado, Abraham hizo un gran banquete. Pero Ismael, el hijo de Agar, se burlaba de Isaac. Sara le dijo a Abraham que echara a Agar e Ismael porque el hijo de la sierva no había de heredar con Isaac su hijo. Abraham estaba angustiado, pero Dios le dijo que hiciera lo que Sara decía porque en Isaac le sería llamada descendencia. Abraham despidió a Agar e Ismael, y Dios proveyó para sus necesidades (Génesis 21:8-21). Fue después de esto que Dios probó a Abraham al pedirle que sacrificara a Isaac. Abraham estuvo dispuesto a entregar a su hijo, confiando en que Dios, de alguna manera, seguiría siendo fiel a Su promesa (Génesis 22; Hebreos 11:17-19).