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Vivir sin mascaras: ¿Quien soy?

Desde que somos pequeños vamos adquiriendo roles y desde fuera nos van diciendo lo que está bien y lo que está mal, cuando somos adolescentes adoptamos papeles para encajar dentro del grupo y cuando empezamos a trabajar nos ocupamos de saber bien qué se espera de nosotros para conservar el nuevo empleo.

Este proceso es muy útil y forma parte de nuestra adaptación social pero puede que si no nos cuestionamos de vez en cuando lo que somos, y lo que hacemos, acabemos olvidando quién somos realmente.

A veces también, la vida nos pone pruebas que nos van endureciendo, para no mostrarnos vulnerables vamos cubriéndonos de capas que ocultan lo que en realidad somos. La idea de "soy fuerte o soy insensible" puede que al verla escrita nos parezca un poco ajena porque quizá es un rol que hemos tomado en algún momento por necesidad y no hemos sabido cuando dejarlo atrás.

Otro problema que tiene esto es que nos impide que la gente cercana nos acepte como realmente somos, porque mostramos una imagen diferente a la nuestra.

A veces, para evitar el rechazo de otros tomamos roles fijos y difíciles de cambiar “el gracioso”, “el que siempre se ocupa de todo”, “el cotilla”… Y al final lo que pasa es que sufre nuestra autoestima porque al no mostrarnos como somos nadie puede aceptarnos y validar nuestro verdadero yo.

¿Qué pasaría si tomas un tiempo para analizar qué eres y qué no? ¿Cómo te sientes a gusto? ¿Qué valores te corresponden y cuáles no? ¿Con qué conductas te sientes a gusto y con cuál no?